La práctica de la respiración

Partiendo de la premisa de que cada persona es un mundo y por tanto, que cada individuo ha desarrollado un sistema de respiración en función de unas costumbres adquiridas generalmente de forma inconsciente, si se quiere aprovechar de verdad la fuente de riqueza que significa para el cuerpo el simple acto de inhalar o exhalar aire, es necesario aprender de nuevo a respirar. Hay quien inspira y expele el aire siempre por la nariz, hay quien lo hace siempre por la boca y evidentemente también los hay quienes combinan ambas posibilidades. Dentro de la práctica de la respiración existen variaciones en la cantidad de aire inspirado y en el ritmo.
Los ejercicios de relajación son ideales para conseguir una perfecta visualización y armonización con los poderes de cada perfume y con la vibración que transmite; la respiración es una parte muy importante, casi una base.
La respiración involuntaria e inconsciente, la que permite mantener la continua oxigenación de la sangre, es bastante difícil de controlar en cuanto a duración, intensidad y proceso; en cambio, la respiración específica para los ejercicios concretos, permite una mayor conciencia-ción y regulación. Recomendamos al lector que como norma, tome el aire por la nariz, lo que le permitirá que llegue caliente al interior de los pulmones. También como norma, debe exhalarse por la boca.
La inspiración de este importante elemento deberá ser consciente, armónica y pausada, permitiendo que el aire se filtre poco a poco por la nariz, percibiendo su entrada y posterior llegada, no sólo a los pulmones, sino también al estómago.
Cuando el aire se halla en el interior hay que regular su estancia y posterior salida, para ello, los mejores sistemas suelen ser los de respiración acompasada. Existen varios métodos, entre ellos el: «4, 4, 8» y el «4, 8, 4». Estos números indican la frecuencia de paso del aire por los pulmones y el ritmo que se debe seguir en la respiración; así en la primera serie se trata de inspirar cuatro segundos, retener el aire otros cuatro y expirarlo por espacio de ocho. En el siguiente sistema, se trata de inspirar cuatro segundos, retener ocho y expulsar en otros cuatro.
Como es evidente hay otras muchas variedades, pero lo importante es que se mantenga un ritmo. Cada lector, en función de sus necesidades, siempre que conserve un ritmo, puede variar los segundos de inspiración, expiración y retención, procurando que el de retención siempre sea la suma de los otros dos. Destacar finalmente que una fracción de tiempo inferior a la serie mencionada, no ayudará demasiado a la relajación del cuerpo, siendo pues recomendable que en función de las posibilidades de cada lector, éstas cifras se aumenten, a ser posible casi hasta el doble. También como sugerencia, es aconsejable que la respiración se haga manteniendo un estado de tranquilidad, sin tensiones ni prendas que dificulten una respiración correcta.
Como primer ejercicio de esta índole, le recomendamos que durante unos días realice algunas prácticas respiratorias, siguiendo las series numéricas indicadas u otras alternativas modificadas por usted. El lugar adecuado para estas prácticas puede ser tumbado en la cama o sentado en un sillón cómodo, siempre y cuando no sea excesivamente mullido y la postura adoptada le presione el estómago. Cada vez que haga estas sesiones, sin perder el control, déjese llevar, notará cómo casi sin esfuerzo su cuerpo se va relajando poco a poco.

Volver a Magia y perfumes