La importancia de la visualización

Realizar una visualización no es entrar en un trance místico y lograr una aparición divina o demoníaca ante los ojos del operador, sino crear lo que se denomina «escenario imaginario». Explicar en toda su profundidad las técnicas de visualización, implicaría apartarnos del objetivo real de este libro: las esencias y los perfumes mágicos y poderosos, por ello sólo trataremos de conseguir que tenga una base sobre la que trabajar y en la que profundizará gradualmente conforme aumente sus prácticas.

La visualización puede realizarse con los ojos abiertos o cerrados, ello siempre es directamente proporcional al grado de concienciación de la persona y cómo no, a sus diferentes conocimientos y experiencias en la materia de los trabajos mentales, pero para los menos experimentados, lo ideal es cerrar los ojos; inmediatamente el operador percibirá como la mente se queda en «negro» aunque pueden aparecer en ella imágenes de recuerdos y pensamientos.

En los ejercicios de visualización, se trata de crear una pantalla mental, es decir en el espacio negro de la mente, imaginar un recuadro rectangular de color claro, ya sea blanco o amarillo, a modo de pantalla cinematográfica, pantalla ésta en la que, poco a poco, se incluirán las diferentes imágenes necesarias para el trabajo.
Para incluir estas «imágenes» o «visualizaciones», se deberá entrar en relajación y cuando se haya alcanzado el período de relax total, creando el cuadro mental es cuando se incluirá en él, todo lo que se desea ver, como si se estuviese viendo en realidad es decir, imaginándolo.

Es recomendable que antes de iniciar cualquier práctica con los perfumes, el lector practique algunos ejercicios de visualización, por ejemplo: un amanecer, una montaña iluminada por la luz de la luna, una bola de energía amarilla, otra roja, otra azul, etc., además de los ejercicios descritos anteriormente y también como algo muy importante véase usted mismo realizando diferentes acciones como correr, caminar, dormir, leer, pasear, trabajar, etc. El resto se lo dará la práctica.

Con estas simples normas y la ya mencionada práctica, el lector podrá aprovechar y utilizar los poderes de los perfumes ya sea mediante el baño, la unción o la vaporización, aunque deberá recordar que la magia es sólo una, las intenciones pueden ser muchas.

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