El perfume a través de la Historia

Hablar de la historia de los perfumes es hablar de la historia de la vida sobre la Tierra. Mucho antes de que el hombre, tal y como lo conocemos en la actualidad, poblara los montes de nuestro planeta, animales hoy extinguidos ya reconocían determinadas plantas por el perfume que desprendían.

Los etólogos y los zoólogos han contemplado frecuentemente cómo algunos animales se extasiaban oliendo una determinada flor. ¿Quién no se ha recreado viendo imágenes televisivas en las que un primate en libertad estudia y huele entusiasmado el perfume que desprende una flor?

Hoy sabemos que los aromas tienen un importante efecto sobre las personas, estimulan su memoria, calman los nervios, curan enfermedades, excitan deseos, intensifican la espiritualidad y las transportan a estados que son muy difíciles de definir. El perfume no sólo se ha utilizado con el fin de ofrecer a las personas que nos rodean un mejor olor, sino también con fines mágicos. Sirven para protegerse, meditar, aumentar las energías y practicar innumerables ritos.

Desde los tiempos más antiguos se han utilizado en ritos para agradar a las divinidades, para alcanzar estados de conciencia, para atraer sexualmente. Incluso podemos afirmar que existe una aromaterapia mágica que permite visualizar determinadas cosas mientras se aspira la fragancia de un perfume, y, al mismo tiempo, nos transforma interiormente y agudiza nuestra conciencia.

Para buscar el origen de la historia de los perfumes tenemos que hacer una gran zambullida en la historia del hombre y transportarnos a aquellos primeros homínidos que, con un olfato más desarrollado que el nuestro, buscaban plantas para alimentarse, curarse o simplemente recrearse con su aroma. Con un instinto de observación muy desarrollado, aquellos primeros seres estudiaban el comportamiento de los animales ante las plantas, veían las que comían y las que olían, observaban a los insectos revolotear sobre las flores, a las abejas succionar el polen y transformarlo en miel.

Sin duda emplearon gran tiempo buscando, comparando, probando, triunfando en unos casos y fracasando en otros, pero adquiriendo poco a poco una experiencia sobre las plantas benefactoras y sus aromas.

Volver a Magia y perfumes