Egipto, un mundo de aromas y perfumes

El perfume se convierte en algo importante a lo largo de todas las dinastías egipcias. En el Brithis Museum de Londres se conservan vasijas del 3000 y 2000 antes de J.C.,-que se utilizaban para contener ungüentos. Cuando se abrió la tumba de Tutankamon se encontraron recipientes de perfumes y restos de ungüentos de más de 3.000 años de antigüedad. Y en la lápida de Tutmosis (1425 – 1408 antes de J.C.) le vemos ofreciendo incienso y libaciones de aceite a un dios que tiene cuerpo de león .

Estos no son casos aislados del mundo egipcio, ya que a través de sus grabados y pinturas tenemos una buena colección de actuaciones místicas y rituales en las que se usaban perfumes. Así vemos sacerdotes con objetos semicirculares de los que sale humo y que demuestran la utilización de incienso. Los papiros de Ebers, de la dinastía XVIII, hablan desplantas, de mirra y de incienso.

Las fértiles orillas del Nilo producían gran número de plantas y flores que los egipcios supieron utilizar. Cuando no disponían de estas plantas los egipcios las demandaban como tributo a pueblos conquistados, trayendo a su tierra el incienso, sándalo, mirra y canela.

Los faraones llegaban a ofrecer a los dioses maderas aromatizadas que quemaban ritualmente. Ramsés II ofreció, según un manuscrito, 82 manojos de canela y 3.036 troncos de plantas aromáticas. Hatshepsut (1500 antes de J.C.) realizó una expedición a Punt en busca de mirra, lo que demuestra lo importante que era para el pueblo egipcio la creación de perfumes y aromas.

Podríamos extendernos ampliamente en la utilización y elaboración de perfumes por los egipcios, hablar sobradamente de ese mundo en el que el aroma se institucionalizó de una forma sorprendente, embalsamando cuerpos untados con ungüentos aromáticos, untando diariamente las estatuas con aceites y creando perfumes como el «metopium», descrito por Plinio, que estaba elaborado con junco, caña, miel, vino, mirra y otros elementos. O el famoso «Kyphi», un incienso que Plutarco describe y que contenía acacia, azafrán, cálamo, canela, cardamono, enebro, levadura, miel, mirra y vino entre otras esencias, y que se quemaba en las ceremonias.

No podemos dejar de mencionar en el ámbito de los perfumes cómo, incluso los historiadores, se han hecho eco de su influencia en el antiguo Egipto, y acusan a Cleopatra de seducir a Julio César y Marco Antonio con el pródigo uso de los más refinados perfumes. Lo cierto es que textos antiguos destacaban que Cleopatra llegó a gastar en un día 400 denarios en perfumes para su manos.

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