Invocación del Dragón Rojo

El libro de magia fechado en 1522 en Avignon, «El Dragón Rojo, o el arte de comandar los espíritus celestes, aéreos, terrestres, infernales», presenta un círculo mucho más misterioso e inquietante, llamado Triángulo de los Pactos. Este círculo debe realizarse utilizando el cuero de un cabrito, clavado con cuatro clavos. El triángulo, contenido en el circulo, debe ser trazado con una piedra de Enatia. El Karcist u oficiante debe sentarse en un pequeño círculo en el centro del triángulo, y sus ayudantes en otros dos círculos que lo acompañan. A ambos lados están dos cirios rodeados por una corona de verbena. Más adelante se encuentra un vaso nuevo donde arde carbón de sauce, con aguardiente de vino, incienso y alcanfor. Hacia el vértice anterior del triángulo deben trazarse dos líneas que representan la Ruta del T, que conduce a los oficiantes directamente al Tesoro Satánico.
Una vez reunidos el maestro y sus discípulos en el lugar escogido para la invocación, el maestro enciende el fuego y también una candela que coloca en la linterna sostenida por uno de los discípulos. Otro discípulo sostiene papel, pluma y tinta en la mano. El Maestro prende los carbones de las copas de incienso y entra en el círculo con un cirio. Luego comienzan las conjuraciones. El manuscrito recomienda también hacer arder estoraque y benjuí en un brasero dentro del círculo. La fórmula de invocación, con algunas variaciones, suele ser la siguiente:

Yo te conjuro X (decir el nombre del demonio invocado), en nombre del Gran Dios viviente, que hizo el cielo y la tierra y cuanto hay en ellos, y por su único hijo, redentor del género humano, y por el Espíritu Santo, dulce consolador, y por la virtud del cielo censor, que inmediatamente me aparezcas bajo un aspecto agradable sin ruido ni lesión de mi persona ni de mi compañía, y que respondas a cuanto te ordene.
¡Te conjuro por el Dios viviente, El, Ehome, Etrha, Ejel aser, Ejech, Adonai lah Tetragramaton Sadai Agios other Agla ischiros atanatos! ¡Amén, amén, amén!

Este conjuro debe escribirse en pergamino virgen; después de haberlo repetido tres veces, si el espíritu no aparece, habrá que continuar durante tres días seguidos. No dejará de aparecer y de preguntar a los conjurantes qué desean de él. Después de haberle respondido y haberse servido de él según su propia conveniencia, el conjurante debe tener especial cuidado en hacer que el diablo retorne a su morada habitual; no hacerlo podría acarrear consecuencias nefastas. Debe despedirlo diciendo:

«Ya que acudiste en nombre de Dios, en cuyo nombre te he llamado, doy gracias a Dios. ¡Vete en la paz del Señor al lugar que te está destinado por toda la eternidad, que la paz sea entre nosotros, y cuantas veces te llame vendrás en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén».

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