Sacrificio de humanos (II)

¿Esos sacrificios podían ser, entonces, multitudinarios?
Efectivamente. En ciertas oportunidades, a la muerte de un jerarca africano le seguía el sacrificio en masa de su esposa, sus hijos, sus .sirvientes y todos los funcionarios de su corte. En ciertas culturas, había gente que era preparada para ser sacrificada con años de antelación. Se trataba de individuos especialmente designados por sus dones naturales, cuya tarea -tarde o temprano- sería la de acompañar a un rey muerto en su travesía al mundo de ultratumba. En determinados pueblos esas personas eran llamadas con una palabra cuya traducción al castellano es el que muere con el rey.
¿Estos eran los únicos sacrificados en esos momentos?
No. A veces también eran sacrificados los delincuentes, que con ese acto -se decía- ganaban cierto grado de gloria y sus descendientes podían enorgulle­cerse del asesinato ritual.
¿Se producían a veces matanzas generalizadas?
Como en genera el sacrificio era consumado por sacerdotes y el pueblo no asis­tía a ellos, solía tratarse de una ceremonia casi secreta. Sin embargo, no siempre era así. En algunos casos en que los sacrificios eran públicos, los sacerdotes se excitaban con el derra­mamiento de sangre y alcanzaban tal grado de frenesí que pedían al poder político más víctimas. Ciudades como Kumasi y Benín, en África, solían despoblarse, ya que los habi­tantes huían a los bosques cada vez que moría un alto funcionario y recién retornaban a la comarca cuando había concluido la orgía da sangre y las ceremonias rituales. En algu­nas oportunidades, los sacerdotes y el rey que reemplazaba al anterior, comían el corazón del muerto como una manera de absorber parte de su poder vital. Esta ceremonia se rea­lizaba mientras se sacrificaba a seres humanos y su sangre era ofrendada a los dioses.
¿Esos crímenes rituales tenían todos las mismas características?
No siempre. Algunos se desarrollaban, como ya fue señalado, con la anuencia del sacrificado, como en el caso de «los que mueren con el rey». Otros, más terribles, incluían el canibalismo ritual. Un estudioso de las prácticas satánicas ha señalado que muchas de ellas provienen del África meridional. Una en particular, que reviste una es­pecial crueldad, consiste en emborrachar a una persona y atraerla hacia el sitio elegido para consumar el sacrificio. Allí se la sujeta, se la mutila y, finalmente, se le da muerte, mientras que los sacerdotes entonan cantos consagrados a los dioses del mal y a sujete supremo, Satanás. Se ha apuntado que una horrible característica de esta práctica es que las mutilaciones se llevan a cabo, dentro de lo posible, mientras el sujeto todavía vive. Le cortan trozos de carne del cuerpo o de la cabeza, le arrancan los ojos, orejas, labios, la lengua o los órganos sexuales, e incluso a veces le seccionan una extremidad entera. Los asesinos rituales cauterizan las heridas con piedras calientes o agua hirviendo, lo que prolonga a límites insospechables la agonía del sacrificado.
¿Esto se vincula, además, con la magia negra?
En muchas ocasiones sucede eso. Las víctimas -pueden ser mujeres, hombres o niños- son torturados y sacrificados en medio de cantos rituales y, una vez muer­tos, sus cuerpos son utilizados para obtener pócimas mágicas. En ciertas regiones del globo, los jefes políticos piden a sus sacer­dotes que les fabriquen talismanes y póci­mas contra diversos males. Para ello, los brujos practican sacrificios y, empleando las distintas partes del cuerpo de la víctima, cumplen con las solicitud de su amo y se­ñor. Por lo general se prefieren órganos ex­traídos de un cuerpo todavía vivo. De allí que las mutilaciones formen parte esencial de los rituales satánicos de sacrificios humanos.
¿Eso ocurre en la actualidad o son cosas del pasado?
Aunque la mayoría de las culturas ha eliminado el sacrificio ritual, es sabido que éste se sigue practicando en todos los lugares del globo. En ciertas regiones, en for­ma más extendida, como en África y Asia, donde la civilización aún no ha alcanzado a eliminar esas perversiones ancestrales. Sin embargo, en naciones desarrolladas, como por ejemplo los Estados Unidos, los asesinatos rituales o sacrificios humanos se están incre­mentando de manera alarmante, en forma directamente proporcional al aumento de las sectas satánicas que reivindican las antiguas prácticas. Habitualmente es muy difícil dar con los autores de los sacrificios humanos, ya que los sumos sacerdotes que los llevan a cabo prestan tremendos juramentos de lealtad al dios maligno al que sirven y si rom­pen el secreto son sacrificados ellos mismos por sus acólitos.
¿Cuál es la diferencia entre los sacrificios humanos que se prac­tican en las sociedades primitivas de la actualidad y los asesinatos ri­tuales de las naciones desarrolladas?
Esencialmente no hay diferencia entre uno y otro, ya que en ambos casos, a la luz de la moral actual, se trata de asesinatos. Sin embargo, en los sitios en donde aún se vive en un grado tal de primitivismo que ni siquiera es posible llevar lo más elemental de la civilización, el sacrificio humano se realiza sin culpa alguna.

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