Ritual para atraer una pareja

rituales con velasMaterial necesario:
-Una manzana de color verde fuerte.
-Una cinta de color rojo (30 cms. son suficientes).
-Seis velones de color rojo y verde.
-Una vela personal zodiacal del peticionario.
-Una vela del color zodiacal de la persona a quien va dirigido el ritual.
-Perfume de unción: Verbena y Rosa.
-Testigos áuricos de ambas personas (peticionario y persona objetivo).
-Miel.
Cuándo se debe realizar el ritual: Un viernes a la hora de Venus.
Arcángel a invocar: Anael.
Dependiendo a quién va dirigido el ritual, se efectuará el corte de la manzana:
Así, si va dirigido a un aspecto masculino (hombre), se realizara el corte A (pentagrama). Si va dirigido a un aspecto femenino (mujer), se realizara el corte B (sexo mujer).(Ver el dibujo de la manzana).
Una vez que tengamos el corte efectuado sobre la manzana, con una cuchara pequeña (de postre, por ejemplo), retiraremos toda la pulpa de ambos centros de la manzana, desapareciendo así el símbolo. Apartamos la pulpa y las semillas a un lado, y retiraremos de cada pulpa, de un lado y del otro de la manzana una semilla; ésta representará a las personas (peticionario y objetivo); una vez retiradas ambas semillas, tiramos las demás semillas, pues ya no nos harán falta, pero guardamos la pulpa.

Tendremos así ambos lados de la manzana ante nosotros sobre la mesa donde vamos a efectuar el ritual, acto seguido, cogeremos los testigos áuricos conjuntamente con los restos de la pulpa y los mezclamos con la cucharilla en un mortero o en un vaso.
Cogemos la semilla que representa a la persona a quien va dirigido el ritual y decimos lo siguiente:
“Tú semilla que produces la vida, a partir de este momento eres (aquí pronunciar el nombre completo de la persona), en el nombre de los cuatro elementos y las cuatro potencias que se elevan en lo más alto “.
Seguidamente ponemos la semilla en el mortero o vaso junto a la mezcla, y pasamos a realizar lo mismo con la otra semilla que representa al peticiónario/a, diciendo la misma oración que en la semilla anterior pero cambiando el nombre.
Dejamos de momento el contenido mezclado a un lado y pasamos a los velones y velas.
Mezclaremos el perfume de unción de verbena y rosa en un vaso, y untaremos en primer lugar las velas personales del peticionario y de la persona a quien va dirigido el ritual.
La unción se realizará desde la mecha hasta la base de la vela, pensando fuertemente en lo que deseamos conseguir (releer el apartado de Condicionamiento Mental). Después untaremos con el mismo perfume los velones rojo y verde desde la mecha hasta la base (estos velones representan al planeta Venus y Marte), durante la unción de los velones decir lo siguiente:

Oh arcángel Rafael, tú que eres el poder de Marte, aporta en este ritual todas tus fuerzas y energías, ¡oh arcángel Anael! tú que aportas siempre la fuerza en el amor te pido que derrames sobre este ritual toda tu luz y comprensión

Seguidamente situamos las velas y velones, tomaremos de nuevo el mortero o vaso donde está la mezcla de los testigos áuricos, la pulpa y las dos semillas, y le añadimos una cucharada de miel, mezclando de nuevo el contenido diciendo lo siguiente:

Apelo aquí a la bondad y la dulzura del arcángel Anael para que la unión que establezco con esta mezcla sea la fusión de (nombrar aquí los nombres de ambos). Puedan los Eloims venir a socorredme de mi soledad y de mi tristeza y atraer esta pareja tan deseada. Yo te doy las gracias divino Anael

Tras esta oración se enciende la vela personal que representa al peticionario diciendo:

Hágase la luz en este ritual

Después se enciende la vela a quien va dirigido el ritual diciendo:

Que la luz sea

Acto seguido se encienden los velones en el orden citado.
Tomamos el mortero o vaso y repartimos la cantidad en ambos huecos en el centro de la manzana, ahora montaremos una parte con la otra, tomamos la cinta verde y atamos la manzana haciendo tres nudos. Es conveniente meditar un buen rato sobre la petición y dejar arder todas las velas hasta su total consumo.

Al día siguiente, coja la manzana, y vaya a enterrarla en un bosque o campo al pie de un árbol, como a un metro de distancia del tronco del árbol, procure que no sea un árbol resinoso (pino, etc.), haga un agujero de unos 40 cm. de profundidad y entierre la manzana tapándola después con la misma tierra que ha extraído del suelo.
A partir de ese momento, es la naturaleza quien hará su trabajo, conjuntamente con las energías telúricas y cósmicas.

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