Concretar un viaje

El fuego, primera luz que los humanos pudieron producir a voluntad, ha estado desde siempre impregnado de connotaciones mágicas. Antes de emprender un viaje o mudarse a nuevas tierras, el hombre primitivo apelaba a esta luz elemental, solicitándole protección.
El traslado a otras latitudes no es algo fácil de lograr. Sin embargo, muchos consideran que es la única salida para superar la falta de trabajo y poder ahorrar dinero. Pero no es una decisión fácil de tomar, ya que demanda convertirse en extranjero y vivir lejos de los seres queridos.
Otras personas anhelan viajar porque saben que en la novedad de lo diferente y extraño se hallan respuestas que de otra manera no se podrían obtener. En un caso o en otro, muchos temen arriesgarse ante la posibilidad de un accidente, robo, enfermedad o cualquier sorpresa desagradable que un viaje pueda suscitar; por eso lo posponen. Para terminar con estos temores, proponemos un ritual de protección y buena fortuna para todo aquel que esté por emprender un viaje, ya sea por placer, obligación o necesidad.

para viajar sin riesgos

Este oficio se llevará a cabo una vez por semana, siempre los días miércoles, bajo la influencia de Mercurio, el planeta que rige los viajes.
Podrá repetirse con una frecuencia semanal, de acuerdo con la necesidad de cada oficiante. Se puede ejecutar para beneficio propio o de un tercero. Cumpla los pasos que siguen a continuación:
1- Arme el altar frente a un espejo o vidrio de una ventana. Esto permitirá la proyección a distancia de las fuerzas benéficas que se invocarán. Extienda un paño de color azul o celeste. Coloque a su izquierda una vela negra y a su derecha, una vela blanca. No deberá quedar más que 20 cm de distancia entre una y otra. Juntas, estas velas le ayudarán a hacerle frente a los problemas con la mente bien dispuesta para hallar soluciones rápidas y efectivas.
2- Incorpore al altar una fotografía del lugar a donde quiere viajar. Si ya tiene el pasaje, colóquelo también en el altar.
3- En recipientes separados, rodee la fotografía y/o el pasaje con granos de pimienta negra, granos de maíz y semillas de girasol.
4- Encienda las velas. Junte las palmas de las manos y atraviese con ellas en sentido vertical el espacio vacío entre las velas. Realice el movimiento hacia arriba y hacia abajo, cinco veces. Luego, repita en voz alta:

Espíritu Santo
que nos ha sido emitido
y permaneces cerca de nosotros,
aunque los espacios
resuenen vacíos
como si Tú estuvieras lejos.
En tus manos
perduran los siglos
y todas las cosas
serán en Ti cumplidas,
mientras reinan
en el misterio del silencio:
esperamos el mundo
que ha de venir,
lo esperamos con esperanza:
concédeme panicipar
de este nuevo mundo
para que sea propicia en mí,
la presencia de tu gloria.

5-Tome un puñado de granos de pimienta, otro de maíz y algunas semillas de girasol. Colóquelos en una bolsita de celofán. Repita:

Graba en mi espíritu
la ley del Reino:
que sea feliz en la pobreza;
feliz en la lucha;
feliz en el mundo nuevo.
Concédeme descubrir la dicha.

6- Conserve la bolsita. Le ayudará a concretar su viaje y lo protegerá durante el mismo. Si repite la ceremonia, podrá volver a usar los mismos elementos. No deshaga la bolsita, bajo ningún punto de vista, una vez que esté armada.

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