Técnicas de respiración

Cada persona posee un ritmo propio de respiración, pero con independencia de la capacidad torácica, más allá de dolencias respiratorias o de ser consumidores de tabaco, la forma como respiramos indica nuestro estado anímico. El experto en temas meditativos Goraksashatakam afirmaba que «Cuando la respiración es inestable, todo es inestable; pero cuando está tranquila, todo lo demás está tranquilo».

Ciertamente, si lo que pretendemos es relajarnos o visualizar correctamente para así canalizar nuestras energías y peticiones, no podemos tener la respiración alterada porque ello afectará al resto de nuestro ser.
No hay un único sistema correcto de respiración. Mientras que para unos lo correcto es inhalar y exhalar siempre por la nariz, otros recomiendan que la toma de aire sea por la nariz y su expulsión por la boca. Particularmente aconsejamos el primer método, aunque si la respiración es consciente, cualquiera de los dos es válido.

Respirar de forma correcta es más fácil de lo que parece. Tenemos que comenzar por prestar atención a lo que nos rodea. En un ambiente cargado, turbio o negativo, no respiraremos igual que cuando lo hacemos en un espacio propio, personalizado y lleno de sosiego. Otro aspecto a considerar es la ambientación. Para los primeros pasos en las prácticas de respiración será mejor hacerlo con una música relajante y en la cama que no sentados con los ojos abiertos.

Para respirar correctamente debemos tomar conciencia de lo que estamos haciendo. Debemos tomar el aire de manera muy lenta, centrando toda la atención en la nariz y notando la frialdad o calor del aire que estamos inhalando. Al expulsar el aire debemos de esforzarnos por notar cómo sale del organismo. Si practicamos una respiración de contención, es decir, que mantenemos retenido el aire en el cuerpo durante unos segundos, debemos notarlo presionando el pecho.

A grandes rasgos encontramos dos tipos de respiraciones: circular y temporal. En la primera se trata de que el aire fluya continuamente y sin parar aunque no por ello de forma rápida. El objetivo es que entre suavemente y al terminar de inhalarlo lo expulsemos para finalmente volver a tomarlo de nuevo. El segundo sistema de respiración viene marcado por ciclos respiratorios y consiste en destinar un tiempo exacto a cada una de las fases de respiración. Las cuatro fases de este segundo método son inspiración, retención, expulsión del aire y nueva retención, en este caso sin aire, antes de volver a inhalarlo.

Aconsejamos al lector que practique los métodos respiratorios durante dos o tres días seguidos y al menos cuatro o cinco veces al día. Recordemos que si sabemos controlar la respiración nos será mucho más fácil relajarnos, visualizar y proyectar. Además, el simple hecho de respirar conscientemente generará positividad y armonía en el organismo.

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