Sal mágica y trabajo

Aseguran los expertos en el mundo de los negocios que el mercado es una jungla, una selva donde sólo sobrevive quien tiene los mejores aliados y los más sabios consejeros. Quizá sea un poco exagerado plantearse el mundo de la empresa como algo similar a un campo de batalla, pero lo cierto es que a veces lo parece.

Sólo hace falta pararse a pensar un poco para darse cuenta de que el trabajo, o mejor dicho el tiempo que destinamos a él, ocupa una parte importantísima de nuestra existencia. El cómputo de horas que destinamos a estar con nuestros hijos, pareja o amigos es muchísimo menor que aquel otro pasado entre compañeros de empresa, jefes o subordinados. Desde luego, salvo ciertas ocupaciones que los tiempos modernos denominan «teletrabajo», pasamos una franja más amplia de la vida entre las cuatro paredes de la empresa que en nuestra propia casa. En resumen, queramos o no, el trabajo, sin tener que ser lo primordial de nuestra vida, es algo muy importante en ella.

Dejemos por un momento el concepto puramente económico. Es evidente que trabajamos para lograr una posición y un dinero que luego invertiremos en cubrir nuestras necesidades más vitales. En función de lo que nos quede, destinaremos una partida a nuestros hobbies o inversiones. Pero olvidémonos por un instante de lo económico para centrarnos en lo humano.

Queremos un buen trabajo, sí, pero ¿a cualquier precio? ¿Con cualquier tipo de persona cerca? Seguramente, no, aunque muchas veces no podemos escoger. Y efectuamos estas aseveraciones dado que el mundo laboral está repleto de energía, de emoción. Un mundo humano, que no por ello humanizado, donde la generación de pensamientos, ideas y preocupaciones es latente incluso desde un plano sutil y energético.

El psiquismo que genera el trabajo provoca las rencillas, las envidias, las traiciones, etc. Y no siempre estamos preparados para luchar contra todo ello. Como si no fuera bastante con todo ello, hemos de desempeñar nuestros quehaceres laborales y bregar también con la idiosincrasia de los demás. A veces nos tocará luchar contra aquel proveedor que le ha provocado un enfado a nuestro jefe al no servirle a tiempo sus productos. Puede pasar también que nos crezcan los morosos o que nuestros compañeros de trabajo sean personas de esas que generan «mal rollo» allí donde estén.

El papel de la magia en la empresa es vital, y cada día más centros de negocios recurren a las artes esotéricas como un aliado en la batalla de, a veces, más de ocho horas diarias. Las tensiones generan energías, las discusiones pueden provocar bloqueos y el muchas veces inocente servilismo puede ser una forma de vampirismo psíquico.

La magia puede ser benéfica para solventar alguno de estos problemas, ayudándonos a mitigarlos o erradicarlos de raíz, como veremos a través de los siguientes rituales que nos servirán para mejorar las vibraciones de la empresa o negocio, para atemperar los ánimos negativos de ciertos clientes o para lograr ascensos merecidos.

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