Sal mágica y dinero

Los más escépticos afirman que si a través de la magia pudiéramos lograr el dinero, todos los ocultistas habrían muerto ricos. Ciertamente no les falta razón a los más radicales, pero una cosa es morir rico y otra bien distinta lograr por métodos no tradicionales un poco más de dinero. El gran error de la mayoría de las personas que se acercan a estas temáticas es que piensan que será su salvación para todos los problemas y, evidentemente, se equivocan.

Una curiosa hipótesis sentencia que el azar ya está repartido y que eso a lo que denominamos suerte, nos es más que un espejismo de la realidad que nos corresponde vivir. Sería algo así como decir que sólo tiene suerte quien realmente la necesita o la merece, no aquel que la tienta o la busca con desesperación.

Es muy significativo que en los juegos de azar haya personas que se pasan toda su vida probando o tentando la suerte. Claro que, a fuerza de empeño e inversión, lograrán algún que otro resultado, pero de pronto vemos que una persona de esas que jamás había jugado a la lotería rellena un boleto y le toca una cantidad notable. Ante esos hechos, los jugadores habituales, que no por ello compulsivos o ludópatas, se lamentan e invocan justicia ante lo que les parece un hecho totalmente injusto. Sin embargo, parece ser que el destino no entiende nuestros valores de equidad y tiene los suyos propios.

Desde tiempo inmemorial el ser humano ha intentado tentar a la suerte con la ayuda de la magia, quedándose la mayoría de las veces en el fracaso, alguna de ellas en las puertas del éxito y las menos logrando el triunfo final. Efectuando un repaso por algunos libros antiguos de ciencia mágica, encontramos todo tipo de preparados, desde pestilentes pócimas cocidas a fuego lento, incluyendo joyas entre sus ingredientes, hasta todo tipo de danzas, amuletos o talismanes, como aquellos medievales que eran de oro envuelto con cabello de difunto que en vida hubiera sido adinerado. Sin embargo, la cuestión se nos antoja más compleja de lo que parece.

La obtención, el uso y la movilización del dinero requiere de parámetros que la mayor parte de las veces son más humanos que divinos o astrales. Una persona pierde su dinero por muchos motivos, pero también por el derroche fácil, la desidia y la despreocupación. Otra obtiene grandes beneficios a través de sus inversiones, seguramente porque ha estado preocupándose por ellas y vigilándolas de cerca. En todo ello hay un componente más vibracional y psíquico que mágico.

Ya hemos comentado en otros apartados que la forma de canalizar las emociones puede darnos muchas pistas sobre lo que al final acontecerá. En lo que al dinero se refiere, las modernas investigaciones de los expertos en psiquismo dan como resultado que aquella persona que sabe pedir, agradecer y valorar lo que tiene y lo que recibe, es quien en realidad suele triunfar, incluso cuando se trata de obtener dinero aunque sea a través de los juegos de azar.

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