Sal mágica y dinero 1

A lo largo de estas páginas de Magia con Sal veremos algunos rituales y encantamientos que nos pueden ayudar a tener una mejor calidad de vida en lo que a economía se refiere. Determinadas prácticas persiguen apaciguar las energías de los demás, al menos en lo que respecta a los acreedores, pero otras nos ayudarán a saber ser pacientes a la hora de ahorrar. Y evidentemente abordaremos aquellas que nos pueden facilitar las cosas en los juegos de azar. Por supuesto, en todos los ejercicios la sal tiene un papel preponderante. El motivo es obvio: durante muchísimo tiempo ha servido como moneda en curso, como bien preciado y como signo de poder.
Antes de pasar a las prácticas de este capítulo, consideramos esencial que el lector se disponga a llevar a cabo algunos ejercicios muy interesantes en lo que a economía y psiquismo se refiere.

1. El arte de valorar.
Debemos hacer un esfuerzo por valorar aquello que tenemos y, en función de cuál sea nuestra creencia, agradeceros internamente a las entidades invisibles los bienes que nos dan.

2. El arte de positivar.
Todos los días de nuestra vida hay buenas noticias. Evidentemente, éstas no siempre se refieren a cuestiones afectivas. Si somos capaces de tener presente lo bueno que nos sucede, por pequeño que sea, estamos creando un campo energético muy sutil que nos predispone para atraer lo positivo sobre nosotros.

3. El arte de relativizar.
De igual forma que acontecen cuestiones positivas suceden otras que suelen ser más difíciles de llevar. Lo malo es que cuando nos sometemos a ellas cae sobre nuestra existencia un nubarrón del que muchas veces es tremendamente difícil escapar. Lo primero que pensamos al perder dinero o un trabajo es en la dificultad por la que vamos a pasar. No se trata de vivir alegremente, pero sí de relativizar. No es bueno crear el futuro mediante preocupaciones sin antes darnos cuenta de cuál es el verdadero presente y de saber qué estamos dispuestos a hacer por él.

4. El arte de saber pedir.
Aunque lo hemos comentado en otros apartados, consideramos esencial repetir que no por mucho pedir vamos a lograr todo lo que deseamos. Debemos ser consecuentes a la hora de pedir y saber qué haremos con aquello que podemos obtener.

Cuando juguemos a la lotería debemos tener una meta concreta. En lugar de decir que queremos ser millonarios, quizá lo apropiado es pedir el dinero que necesitamos y que, por otra parte, puede ser mucho.

Esto mismo suele suceder cuando nos planteamos el ahorro o una buena inversión o incluso en el momento que deseamos efectuar una óptima venta. Todo tiene un precio más o menos justo y ese es el que debemos reclamar a través de nuestros rituales, no por estar trabajando en las artes mágicas debemos abusar.

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