Ritual para evitar los robos en lugares públicos

Hay personas que hacen de los lugares públicos su medio de vida, y en este caso no nos estamos refiriendo a conductores de transportes ni demás empleados que honestamente cumplen con su labor. Tampoco al tropel de vendedores ambulantes que nos ofrecen sus productos, ni a los artistas que nos regalan su voz o sus notas arrancadas de un más o menos afinado instrumento musical. Nos estamos refiriendo ladrones y descuideros.
Los amigos de lo ajeno se aprovechan de las aglomeraciones que habitualmente sufren ciertas líneas de transporte o determinados recintos en las habituales en horas punta. También tienen presente la edad o estado aparente de salud de la víctima, de si va con niños que reclaman su atención o muy cargada con bolsas y paquetes difíciles de controlar. Tiene en cuenta la ubicación y disponibilidad de la cartera y, en el caso de los bolsos de señora, de la calidad de los mismos y sistemas de cierre.
El ladrón profesional no acostumbra a actuar en solitario. Lo habitual es que su labor la realice en el marco del trabajo en equipo bien constituido. Su organización suele ser bien simple: Bajo la cotidiana fórmula de que, mientras un sujeto se ocupa del hecho físico de la sustracción, otro elemento del grupo da un empujón a la víctima, aparentemente involuntario, y un tercero se encarga de recoger de inmediato la robada mercancía, abandonando velozmente el lugar del delito. Ello permite que el autor material del hecho, aún permaneciendo en el lugar del suceso, quede limpio de toda imputación.
El amuleto protector que proponemos, además de evitar los hurtos, creará una barrera energética contra las malas vibraciones que afectan a nuestra energía.
INGREDIENTES
Tela verde.
Hilo de color blanco.
Sal común de cocina.
Perfume.
Un pedazo de prenda personal.
PREPARACIÓN
Comenzaremos por realizar el amuleto en un día que la luna esté en fase menguante. Tenemos que procurar que nuestro estado anímico sea muy sosegado. Bajo ningún concepto debemos realizar el preparado si hemos sido víctimas de un robo o estamos pasando por un tránsito emocional negativo.
El primer paso consistirá en colocar en una bandeja la tela verde, el hilo blanco y el pedazo de tela de la prenda personal cubiertos de sal. Sobre la sal depositaremos tantas gotas de perfume personal como número de letras tenga nuestro nombre. Dejaremos el preparado al raso durante siete días y durante este período no lo tocaremos.
Pasado el tiempo requerido y aunque no seamos muy duchos en la materia, procederemos a confeccionar la bolsa cosiendo la tela a mano. En uno de los laterales, recurriendo al hilo blanco, realizaremos las puntadas necesarias para que los hilos formen las letras de nuestro nombre. Mientras hacemos esta operación, debemos de tener el convencimiento de que estamos preparando un amuleto que servirá para protegernos.
Acto seguido introduciremos en la bolsa un puñadito de sal común de cocina, de nuevo tantas gotas de nuestro perfume como número de letras tenga nuestro nombre y el pedazo de prenda personal. Si no queremos cortar o romper una prenda podremos recurrir a unos hilos que pueden ser de costuras o dobladillo.
Tras introducir todos los elementos mencionados cerraremos la bolsa con nueve nudos y la llevaremos siempre en el interior de un bolsillo, del bolso o de la mochila de mano.

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