Ritual de sal para encontrar trabajo 2

Mientras arden las velas marrones, y con la ayuda de un punzón, escribiremos en la vela blanca nuestro nombre y la fecha de nacimiento, incluyendo además la palabra trabajo. Acabada esta operación, acercaremos la mecha de la veJa blanca a la marrón situada al norte y la prenderemos. Una vez prendida, la situaremos justo al lado de la vela marrón que está en el centro de la disposición de los elementos, sobre el papel con la oferta de trabajo.
Tras el paso anterior, tomaremos la fotografía con la imagen personal entre las manos. Nos concentraremos pensando en que nuestra persona reciba toda la fuerza del ritual que estamos realizando. Acto seguido, depositaremos la fotografía junto a las velas.
Observaremos todo el conjunto, de dentro hacia fuera, y comenzaremos por mirar atentamente la fotografía que está sobre la oferta de trabajo y las velas que lo acompañan. Después prestaremos atención al círculo con las monedas y finalmente observaremos el triángulo con sus velas. Realizada esta observación, procederemos a relajarnos cerrando los ojos y pensando en el motivo del ritual: encontrar trabajo.

Cuando consideremos que estamos lo suficientemente relajados, fijaremos Ja atención en las cuatro monedas, intentaremos retener su imagen en la mente para después cerrar los ojos y convertirlas en cuatro puntos de luz. Debemos imaginarnos que cada esfera es una bola que crece en nuestro interior, hasta que las cuatro esferas formen una sola mucho mayor.
Llegados a este punto imaginaremos que la esfera energética del trabajo sale de nuestro exterior. Debemos sentirla frente a nosotros, en el pecho, cada vez más grande. Cuando haya crecido lo suficiente, como si fuera una pelota, situaremos las manos frente a nosotros e imaginaremos que tomamos la esfera sosteniéndola por sus lados. En ese momento invocaremos:

Por el poder del sagrado círculo protector aquí presente en la sal, yo, (indicar nombre), me dispongo a utilizar la fuerza de la energía para hallar el trabajo que necesito.
Por el poder de la sagrada forma del triángulo que manifiesta cuerpo, alma y espíritu, yo (indicar nombre) pido a las fuerzas de lo insondable que me ayuden a lograr lo que merezco.
Por el poder de este fuego, manifestado en las llamas de las velas, lanzó esta energía al infinito para que desde allí las entidades ocultas y protectoras me ayuden a lograr que (nombre de la empresa) me contrate para que yo, (indicar nombre), pueda realizar el trabajo que justamente necesito y ansio.

Tras la invocación anterior imaginaremos que cogemos con seguridad la esfera de energía y la lanzamos al cosmos. Con esta acción daremos por concluido el ritual, recordando que debemos dejar que las velas se consuman hasta el final. Cuando ello ocurra, recogeremos todos los elementos que hemos utilizado y los guardaremos en una bolsa amarilla hasta que tengamos una respuesta, ya sea negativa o positiva, de la oferta del trabajo.
En el momento que ya dispongamos de una resolución, debemos de enterrar el contenido de la bolsa, bien sea en una maceta o en plena naturaleza, ya que de esta manera estamos asegurando la estabilidad de lo obtenido y clausurando definitivamente el rito.

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