Ritual celta para proteger a la familia

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Triskel

Nuevamente nos centramos en un ejercicio figurativo en el que intervienen el profundo conocimiento mágico de los celtas. Si en el caso del dinero recurríamos a la espiral como benefactora para lograr cobrar nuestras deudas, ahora complicaremos un poco más el procedimiento realizando tres espirales y formando con ellas la figura más sagrada del druidismo y por excelencia de la magia celta: el trískel.
La figura curvilínea que trazaremos en sal sobre un pedazo de madera noble representaba la evolución de todos los poderes existentes sobre la tierra. El trískel era el elemento mágico con el que se identificaban los druidas y sólo un druida podía ser merecedor de llevar dicha figura modelada en oro sobre su pecho.
Así como la espiral representa la evolución desde un punto de partida, el trískel manifiesta también una ruta evolutiva y de aprendizaje pero en tres vertientes a la vez: cuerpo, alma y espíritu. Por esto se compone de tres espirales que nacen unidas a un punto de origen común.
En el caso que nos ocupa, nos centraremos en crear esta figura como elemento protector de nuestra casa y, por extensión, de toda la familia.
INGREDIENTES
Un trískel.
Un punzón especial para madera.
Sal fina.
Una vela del color favorito del oficiante.
Un círculo de madera noble.
Un papel de carbón.
Un pequeño papel.
PREPARACIÓN
Para las personas que no sepan cómo deben trazar el trískel, les aconsejamos que copien el que incluimos con esta receta o que realicen una fotocopia ampliada del mismo para que sirva como base de trabajo.
Comenzaremos por dejar que la madera se purifique durante todo un ciclo lunar completo. Para realizar dicha purificación debemos de enterrarla cubriéndola completamente de sal fina. Pasado el tiempo referido, ya estaremos en condiciones de trabajar en el trískel sobre la madera.
Lo primero que haremos será encender la vela con una cerilla de madera para que presida todo el desarrollo del trabajo y nos proteja. Además, recurriremos a ella en más de una ocasión mientras formamos el trískel.
Realizado el proceso anterior, nos dispondremos a trabajar en el dorso de la madera. Con la ayuda de un punzón o una máquina grabadora pequeña, grabaremos en él los nombres y apellidos de todos los habitantes de la casa y debajo de cada nombre pondremos su fecha de nacimiento y la palabra «protección».
En el centro de la superficie debemos practicar un rebaje de la madera. Bastará con que el diámetro sea del tamaño de una moneda mediana. En el mencionado rebaje debemos colocar el pequeño papel en el que escribiremos los nombres y apellidos de las personas a proteger. Taparemos el papel con un poco de sal y la cubriremos con unas gotas de la cera de la vela para que la sal no se nos caiga.

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