Plato mágico de sal para el ahorro

Si la sal representa los bienes y el dinero, el poder y la fuerza para seguir manteniendo una cierta comodidad en la existencia cotidiana, otro tanto sucede con los platos que simbólicamente sirven como receptáculos de las ofrendas o regalos, al tiempo que son el receptáculo alimenticio. Eso sí, para el caso que nos ocupa debemos recurrir a un plato de los que habitualmente usamos en la cocina.

El plato, cuenco o la escudilla, posee una forma circular, con lo que nuevamente vemos que se manifiesta el proceso de los ciclos, el principio y el fin. La redondez y profundidad de un plato o cuenco es una alegoría del útero materno, del caldo de cultivo donde se genera la vida. Por este motivo vamos a recurrir a dichos elementos para generar el ahorro. Es evidente que no servirán los modernos platos de diseño rectangular, triangular o cuadrado, pero sí los ovalados, ya que en el fondo no dejan de ser una forma circular que nos remite al símbolo ya expresado.

En la actualidad ahorrar sal, es decir, acumularla, no tiene un valor económico, al menos en sociedades industrializadas. Pero si estuviéramos en otra cultura donde la salazón es indispensable, ahorrarla nos sería de gran ayuda. Hoy hemos sustituido la sal por el dinero, sea metálico, electrónico o de plástico, como el de las tarjetas de crédito, y ahorrarlo es una forma de garantizar nuestro futuro.

Con el ritual que describiremos seguidamente, unificaremos dos criterios, dos formas de dinero: la moneda y la sal. Así lograremos ahorrar, algo que muchas veces es una cuestión más mental que real. Desde luego, si no tenemos ingresos suficientes no podremos ahorrar, pero cuando los tenemos, muchas veces las dilapidamos en banalidades, caprichos o modas. Y claro, tras unas fiestas navideñas o una campaña consumista por excelencia como es la de las rebajas, nos encontramos que «ya no hay sal en nuestras despensas».

Cada persona tiene un objetivo cuando ahorra. Sabe que invertirá aquel dinero obtenido en determinada cuestión. De esta forma se crea una meta a corto, medio o largo plazo, y esta puede ser una forma de canalización energética. Por eso, para favorecer el mantenimiento de los objetivos, realizaremos este ritual.

INGREDIENTES
Sal común.
Un plato o recipiente circular.
Un vaso lleno de agua de mar.
Cuatro clavos de hierro.
Doce clavos de aluminio.
Libreta de ahorro o documento alusivo.
Un billete de curso legal.
Hoja de petición.

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