Lugar de trabajo

Desde luego, no todos los recintos son apropiados para practicar la magia. Debemos contar con un espacio que nos dé cierta privacidad al margen de tranquilidad. Lo recomendable en estos casos es una habitación de trabajo en la que no nos molesten ni los ruidos de la calle, ni el teléfono.

La estancia en la que trabajamos debe ser limpia y pura. Desde un prisma energético, la pureza o la limpieza de sitio que acabará siendo sagrado no pasa por la combustión de inciensos. Por mucho que ambientemos un lugar, si en él hay malas vibraciones, no servirá de nada. De igual forma, colgar cuadros o postres espirituales en una sala de trabajo tendrá poca efectividad si la persona que desarrolla su actividad en ella no lo hace con armonía y positividad.

El lugar de trabajo debe de ser personal, y para ello tenemos que hacerlo a nuestra medida. Debemos pintarlo y decorarlo como más nos guste, pero sobre todo tenemos que evitar la entrada en él de personas negativas, conflictivas o dubitativas. Son las citadas tipologías de carácter las que más energías perturbadoras emanan. De la misma forma, cuando trabajemos en dicha estancia debemos hacerlo con positividad. Si hemos padecido una dolencia, si vivimos un período de preocupación, angustia o estrés, debemos abstenernos de realizar un trabajo esotérico porque nuestra energía psíquica estará alterada y los resultados no sólo no serán los esperados. Además, podrían ser contraproducentes.

Volvamos de nuevo al recinto físico. Debemos hacer un esfuerzo por trabajar en una estancia aireada, bien ventilada y, a ser posible, que reciba directamente la luz del sol al menos durante unas horas al día. La estancia deberá contener el mobiliario que más nos convenga, como una mesa que hará las funciones de altar, una silla o sillón, un armario en el que guardar nuestros útiles de trabajo y un espacio adecuado para poder tumbarnos a meditar si fuera necesario. Es muy recomendable disponer de un equipo de música, ya que el uso de una melodía adecuada siempre será una forma ideal para canalizar mejor nuestras emociones y mejorar nuestra capacidad de concentración.

Como es evidente, puede darse el caso que algunos rituales o ceremonias deban de efectuarse en plena naturaleza, es decir, fuera de nuestro recinto mágico. En casos como estos, debemos hacer un esfuerzo por preparar los elementos para el trabajo exterior, en la sala habitual, pues de esta forma ya estamos efectuando una carga adicional de los mismos.

Volver a Magia con Sal