La preparación de un ritual

Si bien cada una de las prácticas que aparecen en las diferentes páginas de Magia con Sal ya explican tanto su base como origen y procedimientos paso a paso, no estará de más seguir una serie de parámetros fijos cada vez que debamos poner en práctica nuestro poder psíquico. Insistimos en el que mago puede nacer como tal, pero debe hacerse paso a paso y la mejor forma de lograrlo es canalizando su energía a través de los preparativos del ritual.
Siempre debe de existir un motivo real para ejecutar la magia o de lo contrario ésta pierde validez. Jugar a magos, a probar para ver qué pasa, no sólo es una pérdida de tiempo sino también de energía que, difícilmente, nos dará buenos resultados.
El mago que se precie debe tener claros los motivos que le han impulsado a prender unas velas o realizar una invocación. Es pues necesario un motivo. Si no hay un razonamiento lógico que vaya más allá del puro egoísmo, la rabia o cualquier baja pasión, la magia no funcionará correctamente.
Antes de pasar a la práctica debemos relajarnos con la ayuda de la respiración y pensar en aquello que deseamos. Será necesario que analicemos cuáles son nuestros objetivos reales y qué estamos dispuestos a realizar para obtenerlos. El paso siguiente será meditar sobre el ritual. Dicho de otra forma, podemos estudiar los contenidos y elementos necesarios para ponerlo en práctica, analizar cuál es la mejor hora, etc. En sí, se trata de crear un ambiente mágico en nuestra mente y en el entorno. Casi sin darnos cuenta, y a medida que proyectamos el ritual, pensamos en él y seleccionamos o preparamos los materiales precisos. Ya estamos iniciando una leve fase de magia.
El operador debe saber que nada es infalible y que no por mucho intentarlo siempre se consigue lo pretendido. A veces es preciso poner un límite, un tope de tiempo para trabajar mágicamente, porque puede que, pese a todo nuestro empeño y creencia de estar haciendo lo que para nosotros es justo, las esferas cósmicas no estén conformes con ello. Al respecto de la justicia, una afirmación teúrgica dice que «sólo puedes lograr aquello que realmente es justo para ti y no lo que tú consideras justo». En este sentido no cabe duda que cuando hagamos un ritual para proteger la casa, es justo que deseemos dicha prevención en contra de la negatividad. Pero muchas veces lo que pedimos en los rituales o lo que pretendemos obtener de ellos va más allá de lo que realmente necesitamos, de ahí que la prudencia sea muy necesaria.
En las temáticas esotéricas hay leyes no escritas pero que todo el mundo debería conocer. La cuestión de la justicia es, seguramente, una de las principales. Por eso a la hora de efectuar la petición debemos ser claros, concisos y moderados, y para ello debemos saber pedir. Supongamos que precisamos ganar más dinero. En lugar de decir «quiero dinero» o «quiero mucho más dinero», podemos contentarnos con hacer una petición exacta sobre la cantidad que nos iría bien para salir del apuro. De esta forma la petición será rigurosa, exacta y hasta justa.
Otro aspecto a considerar por su relevancia es la forma de pedir o invocar. Cuando efectuamos el ritual o ejercicio mágico debemos esforzarnos en integrarnos a la actividad, observando y sintiendo los elementos que utilizamos, visualizando paso a paso aquello que hacemos y, por supuesto, invocando con fuerza, seguridad y serenidad.
Para concluir, siempre debemos tener presente que la mente nos puede tender ciertas trampas. He conocido casos de muchas personas que en pleno desarrollo mágico se han cuestionado sobre la valía de lo que estaban haciendo o incluso han pasado por sus mentes sentimientos de fracaso y duda. No se puede dudar, hay que tener confianza. No podemos pretender lograr una alteración o un cambio si mientras estamos trabajando para lograrlo no creemos ni en nosotros ni en lo que estamos haciendo.

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