Irrigación salada aceleradora de una venta

El arte de irrigar o buscar una purificación con agua y sal es una costumbre muy antigua. En algunas casas de Japón se friega con agua y sal, como también se hacía en Europa antiguamente. De la misma forma, cuando un objeto quiere ser purificado es humedecido con agua y sal. Así pues, resultará evidente que para el siguiente preparado mágico debemos recurrir al agua salada, preferentemente de mar.
La irrigación es una forma de limpiar el ambiente el lugar en el que estamos o incluso un objeto. Al realizar dicha acción, estamos eliminando cualquier tipo de impureza psíquica. Pero como se trata de efectuar una venta, debemos de matizar el tipo de objetivo o cuestión a vender, ya que al margen del poder de la sal, debemos recurrir a determinados elementos odoríficos que estarán presentes en el rito a través de las fragancias de los inciensos o las esencias aromáticas logradas a través de un vaporizador. Estos son los aromas a los que debemos recurrir:
Fragancias Afrutadas:
Emplearemos los aromas de fresa, naranja o vainilla cuando se trata de vender un objeto que posea un valor sentimental para el vendedor. Deseamos que, además de venderse al mejor precio, quien lo reciba lo cuide bien.
Fragancias Penetrantes:
Recurriremos a los aromas de limón, menta o bergamota cuando tengamos la intuición que el comprador no esté demasiado convencido y deseemos generarle el deseo de la adquisición.
Fragancias Aguerridas:
Se trata de perfumes asociados a pachulí, musk o mirra. Debemos usarlos para impregnar aquellos objetos, por lo que seguro vamos a tener que negociar en su venta de forma quizá un poco exagerada. Estas fragancias servirán para que nuestro criterio se imponga al del comprador, para tener más fuerza y argumentos impetuosos a la hora de vender.
Fragancias Mentales:
Debemos usar los perfumes o inciensos de violetas, madreselva, sándalo o flor de azahar cuando tengamos que ver der a distancia, es decir, cuando vendemos una idea o un objeto que no está presente en la negociación.
Como vemos, algunos de los aromas pueden ser complementarios unos de otros, por lo que no será descabellado emplear dos variedades distintas siempre y cuando se complementen.
INGREDIENTES
Agua de mar.
Sal común.
Aceite puro de oliva.
El objeto a vender o idea.
Esencia o incienso.
Cartulina amarilla.
Una vela blanca, otra negra y dos rojas.
PREPARACIÓN
Comenzaremos por relajarnos para después visualizar en nuestra pantalla mental aquello que deseamos vender y seguidamente purificaremos. Si lo que deseamos es vender una idea o un proyecto, lo que purificaremos será la hoja de petición personificada en la cartulina amarilla, y en este caso debemos ver en la pantalla imaginaria la cartulina escrita.
Acto seguido escribiremos en la cartulina amarilla (color que representa la obtención del dinero y la energía) el nombre del objeto a vender y el precio estimado que esperamos obtener por él.

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