Estatuilla de sal protectora del trabajo

En un antiguo relato talmúdico podemos leer: «…Rabha creó un individuo y lo mandó al Rabí Zera. Éste dirigióle la palabra, mas no obtuvo respuesta. Entonces díjole “tú tienes origen en la magia vuelve al polvo” y el ser se deshizo ante sus propios ojos. Era arena». Según parece, los judíos cabalistas tenían el conocimiento necesario para crear golems, unas estatuillas de barro a las que insuflaban vida para que trabajasen para ellos.
Los totems americanos, los muñecos vudú, los ídolos romanos, los gólem de la tradición judaica o las figurillas mágicas de la Edad Media, son una muestra de la profusión de la idolatría mágica. Para los teúrgos es posible transmitir la energía psíquica a un objeto inanimado que tendrá mucho más poder cuando su forma sea humana.
En la actualidad, podemos encontrar velas de diferentes colores que son pequeñas estatuillas con cuerpo masculino o femenino y que acostumbran a prenderse para todo tipo de peticiones.
Quizá la estatua de sal más popular sea la de la bíblica mujer de Lot, pero lo cierto es hay numerosas referencias en los grimorios (libros de tradición mágica) sobre estatuillas confeccionadas a partir de mezclar grasa, barro y sal, aunque también las hay elaboradas únicamente a partir de la sal endurecida.
En el ritual que nos ocupa vamos a construir un pequeño tótem, una estatuilla energética. Al igual que sucedía con el pentagrama, la estatuilla cumplirá varias funciones, podrá protegernos de las envidias de los compañeros del trabajo, de las malas relaciones con clientes o proveedores e incluso servirá para proteger nuestra empresa. Como siempre, todo dependerá del tipo de protección que solicitemos al efectuar el ritual.
INGREDIENTES
Agua corriente.
Vendas de gasa.
Sal marina.
1 vela de color marrón.
PREPARACIÓN
Comenzaremos por situar sobre la mesa de trabajo un paño lo suficientemente grande como para después poder modelar en él nuestra figurilla. También será factible desarrollar el ejercicio sobre un mármol. Sobre la superficie depositaremos las vendas de gasa que nos servirán para recoger y contener la estatuilla una vez modelada.
Esparciremos la sal marina sobre las vendas. Dado que no se trata de elaborar un gran muñeco sino más bien una figurilla, no será necesario recurrir a mucha sal.
En el momento que tengamos la sal sobre la superficie de trabajo, nos concentraremos en la idea de crear una figura que posea la energía necesaria para ayudarnos en el trabajo. Debemos de pensar en la petición final. Por ejemplo, si lo que buscamos es que la estatuilla nos ayude en las relaciones con los compañeros de trabajo, ésa será la idea. Si lo que pretendemos es lograr una estatuilla para que nos proteja de posibles despidos, el pensamiento a invocar será el tema del despido. Cuando pensemos en la petición, debemos verla en nuestra mente y desde allí canalizar la energía psíquica hacia las manos. Para acabar, situaremos las palmas de las manos sobre el lecho de sal magnetizándolo y dándole nuestro poder.

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