Encantamiento egipcio para lograr dinero

La cultura egipcia tuvo una gran riqueza en el campo de lo oculto. Es tal vez una de las civilizaciones que más amuletos, talismanes y rituales de carácter esotérico ha realizado. Buena parte de sus legados se refieren al cuidado de los difuntos, a la manera de trabajar para lograr equilibrar las fuerzas del más allá o para obtener una buena canalización energética entre las fuerzas de lo desconocido. Sin embargo, su magia aplicada a otros muchos aspectos también fue rica.
Mágicamente hablando, un encantamiento es muy parecido a un hechizo o fascinación. Lo que se persigue es que el poder de un mago u oficiante vaya más allá de su propia realidad para obtener aquello que desea.
Los encantamientos han estado asociados tradicionalmente a cuestiones afectivas por su vinculación con la fascinación. Retomando el tema de Egipto, recordemos el poder de los anillos encantados de los faraones, pues alguno de ellos tenía la capacidad de someter a quien se situaba delante, paralizándolo al instante. Otro ejemplo serían los ojos de fascinación de Horus que provocaban encantamientos la mayor parte de las veces afectivos, aunque también podían ser de carácter económico. En este repaso de objetos mágicos no podemos olvidar como elemento de fascinación y encantamiento la cruz ansada egipcia, un gran talismán que en nuestros días todavía se sigue incluyendo en muchos ceremoniales.
Para efectuar el encantamiento vamos a recurrir a la fuerza de Jnum, dios egipcio representado como carnero, cuya imagen incluimos en este libro y aconsejamos al lector que fotocopie para así poder trabajar mejor en el desarrollo de sus encantamientos.
Para los egipcios, la criatura sagrada de Jnum representaba el símbolo de la procreación en el mundo natural. Se creía que él había moldeado la forma del hombre en un torno de alfarero. Pero su importancia en los aspectos económicos y derivados de la suerte procede de que era llamado «Señor de la catarata», pues controlaba la caverna de Hapi, el dios que regía las inundaciones. El río se desbordaba cada año y el agua acostumbraba a inundar todos los campos, pero al retirarse dejaba el lodo en el que los agricultores cultivaban sus cosechas. Los egipcios creían que Jnum era el encargado de controlar las inundaciones y por ello creían que les daba suerte.
Este ritual no está dirigido únicamente a las personas que desean obtener la suerte económica, sino también a las que de un modo genérico esperan lograr una mejora en su vida en cualquier sentido. Por eso las aplicaciones del ceremonial son casi infinitas y cada lector debe ajustarías a sus necesidades particulares.

INGREDIENTES
1 bandeja pequeña, no muy profunda.
4 conos de incienso de pino.
Sal gorda o gruesa.
Sal fina.
Sal mezclada con azúcar.
Una imagen de Jnum o su nombre escrito en un papiro.
Hola blanca para la petición.

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