El arte de visualizar

Somos lo que pensamos. Aquello que se imagina o desea puede acabar siendo realidad. La visualización creativa es la forma ideal para desarrollar una capacidad que perdimos cuando éramos niños: imaginar nuestros deseos sin dejar que el miedo de la razón sea una frontera.

Los expertos en artes psíquicas aseguran que no debemos temer pensar ni imaginar, siempre y cuando estemos dispuestos a aceptar que aquello que pasa por la mente puede acabar en el mundo real. La explicación: ninguna que sea coherente. En teoría, cada vez que idealizamos un sueño, idea o ambición y la llevamos hasta nuestra pantalla mental, se desencadena un proceso de emisión de frecuencias que acabarán «flotando en el aire» y que «mágicamente» puede convertirse en realidad, por eso es tan importante la práctica de la visualización en las temáticas psíquicas.

Cuando pensamos, imaginamos o proyectamos ideas e ilusiones, las visualizamos en nuestra mente. La fuerza psíquica que usamos y la constancia que tengamos a la hora de efectuar estas visualizaciones es lo que nos dará la fuerza para lograr que nuestro ritual o práctica mágica tenga la fuerza que necesita.

Así pues, vemos que imaginar es visualizar, pero ¿dónde está la diferencia? Muy sencillo: en que cuando imaginamos, simplemente dejamos que la mente se evada, que vague sin sentido o intención determinada, mientras que al visualizar mágicamente lo hacemos con toda la conciencia del mundo, provocando al tiempo un deseo.

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