Corazón de sal para unir a los amantes

Muchas veces, aunque el amor ya es un hecho tangible entre dos personas, parece que la relación afectiva no está suficientemente solidificada. Ello puede deberse a que haya alguna que otra duda entre los integrantes de la pareja o que, por el motivo que sea, existan ciertas injerencias que pongan trabas a la normal fluidez del vínculo afectivo.
Con el ritual que efectuaremos seguidamente, lo que se pretende es que la energía puesta en común para llevar adelante una relación se solidifiqué en una u otra dirección. A veces el papel de los amantes o el tipo de relación es solamente pasional y de carácter sexual, pero puede ocurrir también que poco a poco esta simbiosis se encamine hacia la vivencia romántica y profunda del amor en todos sus parámetros.
El corazón de sal tiene por objetivo la puesta en práctica de la magia mimética, es decir, traspasar nuestra energía psíquica a una figura arquetípica que representa el amor.
INGREDIENTES
1 incienso de vainilla.
1 pañuelo de tejido natural de color rosa.
Sal gorda.
2 fotografías de los interesados
1 metro y medio de cinta de seda rosa.
1 pizca de azúcar.
1 vela rosa.
Pétalos de rosa blancos.
PREPARACIÓN
Para llevar a cabo el presente ritual, esperaremos a que el Sol se oculte y fumigaremos la estancia donde va a desarrollarse con incienso de vainilla. La lunación más indicada es la Luna creciente o la Luna llena. Depositaremos sobre una mesa el pañuelo y a la derecha instalaremos la vela rosa en la que deberemos grabar unidos nuestro nombre y el de la persona amada. Es importante que esta operación no la realicemos con un objeto metálico, siendo el material más oportuno la madera. Acto seguido, encenderemos la vela con cerilla de madera.
Tomaremos la sal gorda y la frotaremos con ambas manos con el fin de impregnarla de nuestra energía. Tras derramar sobre ésta dos gotas de saliva, procederemos a formar la figura del corazón salado. Durante todo este proceso debemos concentrarnos y repetir ambos nombres con mucho amor realizándola petición de unión en voz alta.
A continuación, pondremos las dos fotografías frente a frente, es decir, uniendo ambas caras y, acto seguido procederemos a envolverlas con la cinta de color rosa. En dicho acto procuraremos que queden totalmente ocultas por la cinta y finalizaremos atándola con seis nudos.
Sellaremos los nudos con unas gotas de la cera desprendida de la vela rosa y tiraremos una pizca de azúcar y otra de sal sobre el rosado paquete.
Cuando la vela se haya consumido por completo depositaremos los restos de cera sobre nuestras fotografías y cubriremos toda la superficie del salado corazón, fotografías incluidas, con los pétalos de rosa blanca.
El producto mágico que hemos elaborado, debe permanecer, sin taparse, en un lugar preservado de las miradas de los demás. Cada anochecer renovaremos nuestra petición encendiendo una nueva vela rosa. Dicho proceso podemos realizarlo durante 9 días consecutivos, efectuando lo que tradicionalmente se conoce como «Novena».
Una vez haya transcurrido el tiempo destinado al desarrollo de la Novena, envolveremos la magia con el pañuelo y lo enterraremos en una maceta en la que alojaremos una planta de flor blanca. Será necesario que durante el enterramiento ceremonial, nuestros pensamientos sean totalmente positivos y armoniosos. Ayudará muchísimo que visualicemos el rostro de la persona amada.

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