Contra la pérdida de equipajes

Dada la envergadura que pueden tener nuestras maletas, es evidente que no siempre podemos llevar junto a nosotros la totalidad del equipaje. Desplazamientos en autocar o avión obligan a dejarlo o embarcarlo con antelación. Su pérdida o extravío temporal suelen ser más numerosos de lo que pensamos.
Ciertamente, el hecho de vernos privados del equipaje puede suponer, además de una pérdida material, la desaparición de objetos o prendas con valor emotivo y de documentos importantes que, evidentemente, la puesta en práctica del más elemental sentido común hubiese desaconsejado su introducción en la valija. Vemos de qué manera podemos efectuar un sencillo preparado de protección.

INGREDIENTES
Una piedra de sal.
Una piedra imán.
Un cristal de cuarzo.
Una vela blanca.

PREPARACIÓN
Para proteger nuestro equipaje de extravíos, deberemos introducir en el interior del mismo una piedra de sal, una piedra imán y un cristal de cuarzo. Dichos elementos deben ir repartidos por el contenido, ubicados en bolsillos de pantalones, americanas y camisas, o en su defecto bien envueltos en la ropa con el fin de que no rueden libres por la maleta.
Potenciaremos el efecto de lo anteriormente indicado si a la hora de preparar el equipaje mientras ordenamos las prendas tenemos encendida en la habitación una vela blanca en la que previamente habremos escrito la palabra protección.
Una vez cerrada la maleta, la dejaremos al lado de la vela hasta que ésta se consuma por completo. Será conveniente que envolvamos los restos de cera y los llevemos junto a nosotros en el interior del bolso de mano, cartera, o bolsillo de una prenda de ropa dispuesta para su utilización en el viaje.

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