Caracola para mitigar y superar el desconsuelo

Hay muchas situaciones que pueden provocar el desconsuelo de una persona. La soledad, la falta de amistad por parte de otros, una enfermedad, etc.

Para solventar esta situación debemos llenar una caracola con sal gorda. Si el desconsuelo nos provoca llanto, añadiremos a la caracola tantas lágrimas como nos sea posible, y de no poder ser así, le pondremos saliva o sudor.

Dejaremos la caracola a la intemperie por espacio de un día, y cuando empiece a ponerse el sol del día siguiente, nos sentaremos tranquilamente y le contaremos a la caracola todos los problemas que hemos tenido.

Se trata de verter en ella todos aquellos conceptos que nos provocan el dolor del desconsuelo. Tras el comentario de nuestras penas, dejaremos reposar la caracola toda la noche al raso, y al día siguiente acudiremos a un río lago o playa a vaciar el contenido de la caracola, introduciéndonos en el agua para hacerlo y pensando que lo que provoco el dolor se aleja y se funde en la corriente.

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