Magia blanca (I)

Es importante seguir estas reglas para que toda práctica sea benéfica:
• No profanar nunca ni burlarse de ninguna religión y ni siquiera de los dioses de la mitología.
• No emplear objetos sagrados de otras religiones para degradarlos.
• Hay que evitar convocar o hablar con los demonios.
• Nunca se deberá emplear los sortilegios para hacer daño a nadie.
• Si un miembro quiere abandonar la congregación hay que dejarle ir libremente.
• Hay que moverse o bailar en la dirección de las agujas del reloj.
• No efectuar oraciones o llamamientos para venganzas ni actos de justicia.
• Las plantas medicinales o pociones que se empleen deben ser totalmente inocuas.
• Se pueden emplear fotografías u objetos de personas concretas para pedir salud o felicidad para esa persona, pero nunca para desear mal.
• El idioma empleado debe ser fácil de entender por todos.

Palabras de poder básicas

Esta oración supone la base para cualquier petición o deseo y el practicante solamente deberá cambiarla según su petición personal. Por ejemplo, cambiará el término realización por trabajo, dinero o amor, pues lo importante no es recitar las palabras exactamente, como si fuera una plegaria religiosa, sino la esencia.
1. Hay un poder (puede poner, añadir o sustituir por Dios u otro ser).
2. Y ese poder me permite realizar mis deseos (añada: de amor, trabajo, paz, etc.).
3. Y a mí (añada su nombre), que soy una parte de ese Poder,
4. Me corresponde lograr la perfecta realización de mis deseos de (añada: trabajo, amor…).
5. Para mi propio beneficio y el de los demás.
6. Y esto lo hago por propia decisión y con libertad.
7. Y así quiero que sea, ahora y bien.

Eterna Magia

¿Por qué después de todos estos siglos de supresión y persecución, en que la magia ha sido difamada y ha dado lugar a toda clase de perversiones salvajes, hay todavía vatios miles de personas que todavía siguen con esta actitud inquisidora? El mismo hecho de su existencia después de todos estos años de persecución nos dice que hay algo aquí de inmenso valor que no puede obtenerse en ninguna otra parte. Si estos valores pudieran obtenerse en cualquier otra parte, ¿por qué sus seguidores actuales tendrían interés en poner su vida en riesgo, tal como dicen que ocurre con la práctica de la magia? La respuesta, por supuesto para cualquier persona sensata, es obvia.
La primera de las mentiras, reminiscencia de comentarios antiguos, es que se está «vendiendo el alma al Diablo», para ganar poder, fama o fortuna. Esta enorme estupidez parece comprensible que sea divulgada por la Iglesia, pero ya me dirán qué peso verídico puede tener en quienes ni siquiera creen en el diablo.
El resto de la frase, sin embargo, es correcto, pues la magia, negra o blanca, persigue mejorar la calidad de vida de sus practicantes, ya que no tendría ningún sentido que la estropease; a este fin ya existen demasiadas cosas a nuestro alrededor que lo hacen gratuitamente y sin esfuerzo.

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