Los lunares en el rostro del hombre

Los lunares tienen significados distintos según estén en el rostro de una mujer o en el de un hombre.
En la mujer, la sensibilidad, revelada en astrología por la posición de la Luna en la carta astral, se exterioriza, mientras que la voluntad, indicada por la situación del Sol, se interioriza. En el hombre es a la inversa. Al menos es así como se presentan las cosas habitualmente. Sin embargo sabemos que, tanto en la vida como en la naturaleza, nada es totalmente blanco o absolutamente negro, sino que todo es mucho más sutil y matizado. Así pues, puede suceder que una mujer tenga la parte de voluntad muy fuerte, más fuerte que su sensibilidad natural, a veces incluso más que la de un hombre.
Y, a la inversa, ciertos hombres poseen una intensa sensibilidad que merma, filtra, modera, transforma o inhibe su voluntad, según los casos. Evidentemente, estamos en condiciones de leer, comprender e integrar estas características específicas en la interpretación de una carta astral.
Sin embargo, existen otros medios de hacerlo, como por ejemplo la metoposcopia. Se trata ciertamente de un código mucho menos elaborado que el de los símbolos astrológicos, un arte adivinatorio que ofrece menos posibilidades de interpretación que una carta astral, pero se basa en el mismo principio analógico y, sobre todo, nos permite comprender cómo se estableció el sistema original de interpretación de los astros y los signos del zodíaco que, en un principio, se inspiró en la «ciencia» de los presagios utilizada en las civilizaciones antiguas.

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