Leo de cara a los demás

signo leo

Neil Armstrong, nativo de Leo

Por lo general la primera impresión que un Leo deja en los demás es siempre buena. A Leo se le reconoce por la calidez que le envuelve y que a todo el mundo gusta sentir. Leo se centra en su corazón y de ahí parte una gran energía que llega a los demás del mismo modo que el calor del Sol llega a la Tierra y al resto de los planetas. Leo es la fuente de vida y necesita a los demás para tener a alguien a quien ceder amorosamente su calor y protección.
Es muy difícil en este mundo poder mostrar una actitud tan apasionada como la de Leo y no sembrar con ella la semilla del conflicto. Son muchos los disgustos que las relaciones personales cargan sobre la grupa de Leo a lo largo de su vida. Las concesiones y los detalles que a este nativo gusta tener con los demás deben ser apreciados. Leo necesita obtener el reconocimiento de los demás para saber que sus esfuerzos y su calor están siendo bien recibidos por las personas a las que quiere. En ese aspecto Leo recuerda una vez más a la figura paterna que se empeña en recordar constantemente al hijo lo mucho que se está haciendo por él. Es posible que tras este tipo de comportamiento se esconda una insaciable necesidad de reconocimiento de un poder personal que no cesa de operar en este signo.
Leo es un signo de gran carisma. El nativo de Leo suele disponer por lo general de un grupo de personas que le rinden pleitesía y que no dudan en colocar en el trono a su Rey León. Algo con lo que Leo habría de tener más cuidado, ya que las envidias, los celos y las bajas pasiones suelen crecer y enredarse en las cercanías de este vanidoso nativo al que más le valdría darse a los demás de una forma más universal, participando de la mejor forma en el maravilloso mundo de las relaciones personales.

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