La felicidad y el destino para Leo

signo leo

Kenny Rogers, nativo de Leo

Un Leo que no lleve a cabo la materialización de al menos una parte de sus sueños, siempre tendrá la sensación de que lleva clavada una espina en su corazón. La felicidad para Leo radica un poco en lo que hace, y sin sus obras, esta persona no tendría de qué presumir, ni tampoco contaría con el respaldo que otorga la experiencia a la hora de hablar y tirar por tierra las opiniones de otros.
Pero como es costumbre, cuando uno se centra en un lado de la vida inevitablemente está dejando algo al descubierto. En este caso, Leo se centra tanto en el presente que muchas veces descuida o pierde la importante visión global que a fin de cuentas es lo que va a quedar patente ante la vista de los demás. El destino de este personaje le lleva inevitablemente a tener que pararse los pies, a tener que pensar fríamente y a plantearse un método para no caer en una forma de ser caprichosa y arbitraria que de seguro operará en contra de sus propios intereses. La falta de sentido del ridículo ayuda considerablemente a la hora de mantener los altos niveles de satisfacción y felicidad propios de Leo, pero eso no basta a la hora de enfrentarse con el peso del destino.
La figura paterna suele estar muy imbricada con el destino de este nativo que de alguna manera en su infancia quedó fascinado por el poder y la autoridad que vio manar de su progenitor. Encontrar la causa que movilizaba a su padre -ya que es la figura interior que todos portamos- es principal para Leo y la única manera de llegar a ello es por medio de la experiencia personal. Leo ha de tener cuidado ya que le gusta jugar con fuego. Cuando al fin descubra la sensación de poder personal que tanto buscaba, se dará cuenta de la herida que ello genera y del gasto que conlleva semejante actitud ante la vida.

Volver a Leo
Volver a Signos de Zodíaco