Cómo ganarse a un Leo

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Dustin Hoffman, nativo de Leo

Cuando Leo hace un regalo no espera que se lo devuelvan, sino que se lo agradezcan varias veces y alaben su buen gusto. Y, desde luego, si a Leo se le quiere obsequiar con un regalo, éste debe ser muy caro; para él: el mejor after-shave, el mejor bourbon o una entrada para el palco de la ópera; para ella: el mejor perfume, la joya más cara o el traje del mejor modisto. Y si se le invita a cenar, habrá que pensar como mínimo en un buen mero regado con el mejor de los vinos.
También se puede agradar a Leo dándole información sobre unas acciones en alza o cualquier otra forma de ganarse un «capitalito».
Eso sí, para ganarse a Leo en el plano afectivo hay que adularle muchísimo y demostrar admiración, devoción e incluso servidumbre. No hay nada que más le guste a estos nativos que los demás se dejen guiar por ellos.
Tanto en el hogar como en el trabajo, Leo quiere que se le respete y que su labor se reconozca públicamente. Para ganarse al trabajador Leo, se debe poner a su servicio un buen número de subalternos y hacerle creer que su actividad es muy importante. De nada sirve darle una palmadita en el hombro, Leo espera que se le ponga una medalla.
Leo no admite más ideas que las suyas y cuando se equivoca hay que corregirle con mucha mano izquierda para que se quede a gusto.
El nativo del signo agradece de corazón las buenas intenciones de los demás. Leo valora la inocencia y la bondad y prefiere a las personas con una personalidad y una individualidad bien definidas.

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