Preparación del café

Para tener éxito en la lectura de la borra es necesario aprender a preparar el café de la manera adecuada. Para ello, es preciso que se atengan a las siguientes pautas:
• Llevamos el agua a fuego suave.
• Cuando rompe el hervor colocamos 1 cucharadita de azúcar y otra de café por taza de agua.
• Continuamos el hervor unos segundos, revolviendo con cuchara de madera en sentido contrario al de las agujas del reloj.
• Después lo dejamos enfriar para que el poso se asiente.
• Hervimos por tercera vez el café y lo dejamos reposar a fuego bajo, para que se asiente una vez más.
• Vertemos el café en pequeñas tazas cuidando de que la borra caiga en su interior.
• Dejamos reposar unos segundos y luego el consultante deberá beberlo lentamente, concentrándose en el motivo de su consulta.
• Luego, dejando un mínimo resto de líquido, (lo suficiente para que el poso no se apelmace) el consultante deberá dar vuelta la taza sobre el platito, y girarla siete veces en el sentido contrario al de las agujas del reloj. Finalmente, regresará la taza a su posición normal, secando el borde con una servilleta o papel absorbente.
• La cederá entonces a quien realice la interpretación. El asa del pocilio deberá señalar a la persona que esté a cargo de la lectura.

Consejos a tener en cuenta

Para que la lectura de la borra del café tenga los resultados previstos, es necesario que la concentración esté presente, tanto en quien realiza la lectura como en el consultante.
Concentrarse en la lectura implica, en primer lugar, que el ambiente en el que trabajen se encuentre libre de ruidos y desorden. Pero a la vez, que se logre un ambiente armonioso, por lo que podrían encender una o dos velas (no más), atenuar la iluminación artificial, y aromatizar la estancia con alguna esencia agradable, como la del jazmín o el sándalo (ya sea con sahumerios o aceites esenciales).
La música también ayuda a crear una atmósfera propicia para practicar una técnica de interpretación de los hechos presentes y futuros, siempre y cuando la misma sea melodiosa y produzca esa sensación de elevación espiritual.
Desde el primer momento en que el consultante se contacte, debe encontrar en usted a una persona que le hable en tono suave, pausado, y dispuesta a escucharlo. El ritual debe realizarse en una atmósfera apacible. La ansiedad propia con la que llega el consultante interfiere con el proceso de concentración, por lo que es preferible dedicar un espacio al diálogo de tipo social, y con esto quiero decir más superficial y cotidiano, antes de profundizar en los aspectos de la vida que surgirán a través de la lectura de la borra.
Una vez que han logrado crear un clima que refleje armonía y distensión, procedan a realizar la preparación del café como les hemos indicado con anterioridad.

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