Breve historia de la Difunta Correa

La historia de la Difunta Correa en sus dos versiones, que son bastante similares, transcurre, según se cree, entre 1835 ó 1840, y 1850 ó 1854.
Eran los tiempos de la lucha fratricida entre Unitarios y Federales, es decir, entre defensores del poder centralista de Buenos Aires, o del de los caudillos del Interior.
Los caudillos de las provincias se organizaban en montoneras, grupos de gauchos armados, que asolaban un pueblo una vez que lo habían vencido en una batalla para saquearlo y someter a las mujeres que allí hubiera.
Una de esas víctimas iba a ser la Difunta Correa, pero logró huir. Por eso escapó desesperadamente con su hijo en brazos, pensando solamente en salvarlo.

El milagro de la Cuesta de las vacas

Habría salido desde su casa en calle Dos Álamos, ubicada en la zona denominada «La Majadita», Departamento 9 de Julio de la Provincia de San Juan, que desemboca en el río San Juan.
Y quizá cruzó el río con una balsa para ir hasta «Villa Independencia», antigua capital de Caucete.
Huyendo para ocultarse, es posible que se haya perdido entre los cerros y médanos, deambulando sin rumbo antes de encontrar «Vallecito», a donde habría llegado exhausta y sin agua, ya en los límites de sus fuerzas.
Allí habría subido al cerro más alto del lugar y, sin encontrar ninguna esperanza de vida, habría bajado hasta el río seco, se sienta, y en su última expresión de amor, abraza a su hijo hacia su pecho, trata de darle de mamar y le pide a Dios por su hijo.
Mientras va muriendo de sed, sigue alimentado a su niño y haciendo que sobreviva. Y así los encontraron los arrieros, en la «Cuesta de las Vacas». Según cuentan, la enterraron allí mismo.

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