Mala reputación

La ignorancia popular ha hecho que la Cruz Celta cayera en desuso, reemplazándose por otros tipos de cruces como la tradicional, la de Caravaca, la de Malta, la griega, etc. El aparente motivo del rechazo a la cruz celta se originó cuando muchas personas compararon la cruz celta con la esvástica, argumentando que era sinónimo de la superioridad de la raza blanca. Nada más desacertado. Decir que esta o cualquier cruz es un símbolo racista es casi un sacrilegio. La cruz, aunque provenga de pueblos paganos, es y será siempre un símbolo arquetípico universa! del servicio, el sacrificio y el amor a los demás. Es por eso que Cristo eligió morir en la cruz y simbolizar así la salvación por medio del propio sacrificio por amor a los demás. Que Hitler utilizara la esvástica como símbolo es un hecho lamentable; pero quizás no supo que esa cruz (un símbolo que en realidad es indo europeo), con las aspas en sentido contrario, es un símbolo negativo mientras que, con las aspas hacía el otro lado, es altamente positiva. Tal es la fuerza de los símbolos. Lo mismo sucede con la cruz tradicional. Representa a Dios, a Cristo pero, ¿qué sucede si la invertimos? Automáticamente estamos atrayendo al mal. Lo mismo sucede con el Pentáculo de Salomón (estrella de cinco puntas). En un sentido, representa al hombre y sus potencialidades, con cabeza y brazos y piernas extendidos, como lo retrató Leonardo Da Vinci en las proporciones divinas del hombre peno, si se invierte el Pentáculo de Salomón, se ve la forma de un macho cabrío con sus cuernos y su barbilla. Tal vez por eso, muchas sectas satánicas lo empleen en sus cultos, pero jamás podría decirse que esta estrella es un objeto satánico, pues pecaríamos de ignorantes.
Los símbolos forman parte de la geometría sagrada. Representan fuerzas arquetípicas que van mucho más lejos que cualquier pueblo o cultura. Son creaciones primigenias de Dios que trazó por medio de las formas, un Universo vivo y poderoso. La energía que emana de la cruz celta es innegable y la porte quien la porte nadie puede atribuirse ser «el dueño» de la misma.<

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