El Conejo, Liebre o Gato y los Cinco Elementos

CONEJO DE METAL

(nacidos en 1891, 1951 y 2011):
El Metal le da un cuerpo sano y una voluntad férrea. Enérgico y voluntarioso, la gran fortaleza física y moral le permite desempeñar tareas de gran envergadura que siempre lleva a buen término.
Es perspicaz y perseverante, muy firme en sus propósitos y consecuente en el esfuerzo por conseguirlos. Su apariencia apacible oculta muchas veces una ambición trascendental.
Su gran capacidad de trabajo y su notable talento le permiten cultivar un fino gusto artístico y un amplio horizonte de conocimientos. Es un extraordinario crítico del arte y la literatura, de criterios brillantes, acertados y, sobre todo, originales. Es observador de nuevos fenómenos sociales, de los cuales puede formular juicios muy interesantes. Sus colecciones son elegantes y de muy buen gusto.
Trabaja sin parar cuando se siente motivado. Pero a veces se deprime y adopta una filosofía pesimista. Tiene un mundo interior muy reservado, al cual casi nadie puede tener acceso. Las puertas de su corazón no se abren nunca íntegramente, ni siguiera a la persona más querida de su vida.
Es vital, ama y quiere sentirse amado fuertemente. Celoso, exigente, posesivo, necesita que le correspondan ampliamente en el afecto.
El Metal le augura un considerable ingreso de dinero, que le llega sobre todo a partir de los 35 años. Tiene muy poca suerte en los juegos del azar, sus ingresos proceden de la actividad profesional. Su alta cualificación y su astucia son la clave de su éxito en el trabajo.

CONEJO DE AGUA

(nacidos en 1903, 1963 y 2023):
Su gran inteligencia y la infalible memoria le posibilitan realizar complicadas tareas de investigación. Dotado de un agudo sentido observador, se percata hábilmente de nuevas tendencias, fenómenos y las ocultas intenciones. Ostenta criterios sorprendentes y muy originales.
Es hipersensible y muy cambiante. Tiene un temperamento bastante delicado, por lo que el impacto de una riña, un disgusto o una dificultad le pueden causar una fuerte depresión anímica. Frecuentemente se pone triste, melancólico y frustrado. Siente una tremenda soledad y desolación. Callado, sumergido en la evocación de los sucesos lejanos y quiméricos, tarda en reanimarse y recuperar su habitual clarividencia.
Es arbitrario y subjetivo, se deja llevar por los sentimientos y el temperamento. Rencoroso, propenso a la envidia, egoísta y egocéntrico, su círculo de amigos es muy pequeño y lo va reduciendo a causa de su incompatibilidad y su delicadeza temperamental.
Es tolerante cuando la existencia de un elemento ajeno no le cierra la posibilidad de desarrollarse. Sin embargo, es extraordinariamente tenaz y persistente en combatir contra sus rivales o los obstáculos.
Concibe muchos proyectos para el futuro. Pero a medida que cambian las circunstancias los va dejando atrás, sin haberlos llevado a cabo. No se desanima por haberlos dejado inacabados, siempre encuentra una justificación tanto para abandonarlos como para ejecutarlos.

CONEJO DE MADERA

(nacidos en 1915, 1975 y 2035):
La influencia de este elemento determina que este nativo sea generoso con los amigos. Está siempre dispuesto a ayudarles, incluso cuando eso supone enfrentarse con algunos organismos institucionales. Sabe tolerar y perdonar los errores de los compañeros. Se lleva bastante bien con la gente, siendo muy considerado por sus colegas.
Posee un fuerte instinto de protección. Su compañía infunde sensación de seguridad. No ataca ni ofende nunca a nadie, pero suele sacar el pecho por una causa justiciera o salir en defensa del humillado.
Tiene posibilidad de encontrar un buen trabajo, en el cual no tardará en ser promovido por su honradez y abnegación. Todo su éxito lo conseguirá a través de grandes esfuerzos. Tiene la cualidad de ser perseverante.
Debido a su lentitud en las reacciones y la facilidad de asumir un compromiso, no le conviene tomar partido a la primera. Le es muy importante adquirir un mayor sentido analítico para enfrentar las situaciones difíciles. Necesita, por otra parte, más versatilidad en su comportamiento habitual, a fin de adaptarse mejor a los vertiginosos cambios del mundo exterior.

CONEJO DE FUEGO

(nacidos en 1867, 1927 y 1987):
Es extravertido, espontáneo y vital. Sabe ocultar su vehemencia y el anhelo detrás de la diplomacia y la serenidad premeditada. Reacciona con rapidez, es expresivo y preciso en manifestar sus intenciones.
Tiene gran capacidad de trabajo. Es eficiente, dinámico, perspicaz y flexible. Está dotado para ocupar puestos directivos, por su audacia y su ambición, que se combinan perfectamente con su prudencia y su poder de convicción. Sabe poner en juego la iniciativa del séquito, evitando siempre conflictos frontales con los subordinados. Igualmente, sabe esquivar magistralmente los ataques de los adversarios y competidores.
Es apasionado en el amor. Lo vive intensamente. Se enamora con locura y quiere que le correspondan también con pasión.
Cualquier cambio circunstancial repercute sensiblemente en su mundo interior. Es vigoroso para el trabajo, irritable ante negligencias, temperamental con los amigos, impaciente al vislumbrar el triunfo y proclive a frustraciones cuando la suerte le. traiciona.
Necesita un eficiente control de sí mismo para evitar la desmesurada expansión de su ambición personal, que suele cegarlo.

CONEJO DE TIERRA

(nacidos en 1879, 1939 y 1999):
El elemento Tierra confiere a los nacidos en estos años gran realismo en su concepción del mundo. Son serios, honrados y responsables en el trabajo, por lo que son apreciados por los jefes y sus compañeros.
Carentes de toda imaginación poética y enemigos de lucubraciones filosóficas, «pisan sobre seguro» y tienen una mentalidad racionalista y conservadora. Son respetuosos con las costumbres, usanzas, tradiciones y convencionalismos. Su poca creatividad se compensa con su indiscutible laboriosidad.
Son pragmáticos, ahorradores, posesivos y avaros. No derrochan su dinero en «lujos» u «ostentaciones». Lo tienen bien guardado en el banco para que genere intereses. No les falta confort en la vida, debido a tantos años de trabajo y de ahorro. Pero saben perfectamente que si no controlan las finanzas, «la montaña de oro se puede perder de la noche a la mañana».
De personalidad más bien opaca, pero muy firme en su propósitos, no hacen concesiones sentimentales hasta que encuentran la persona que realmente les cautiva. Reflexionan mucho antes de tomar una decisión.

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