El Caballo y los Cinco Elementos

CABALLO DE METAL

(nacidos en 1870, 1930 y 1990):
Un Caballo apasionado. El Metal hace de éste un Caballo valiente, firme, soberbio, indócil, indomable y voluntarioso. Es indisciplinado y rebelde contra todo tipo de represión. No permite que le priven de libertad con el pretexto de una mejor organización. Obstinado en sostener sus criterios, trabaja con fervor cuando lo aprecian y le dejan libertad de gestión. De lo contrario, prefiere quedarse al margen como un simple espectador. Amante del movimiento y las nuevas experiencias, no se acostumbra a la vida sedentaria. Tiene un fuerte carácter independiente y escapa a cualquier forma de esclavitud.
Puede haber pasado unos años de penuria, pero no le faltará dinero para su confort y los pequeños caprichos. Es generoso y desenvuelto. Se burla de quien se ahoga en un vaso de agua por «unas miserables pesadillas». Su gran realización en la vida es el amor. Seductor que cuenta con un hechizo excepcional, cuando se enamora muestra verdadera pasión. La debilidad más destacada de su personalidad es la inconstancia y la versatilidad.

CABALLO DE AGUA

(nacidos en 1882, 1942 y 2002):
Un Caballo inestable. De hecho, la estabilidad no es una virtud propia del hombre Caballo. Con la influencia de este elemento cambiante e inestable, el Caballo de agua peca de una inestabilidad temperamental muy enfática. Cuando está a gusto, es agradable, gentil y colaborador. Pero cualquier detalle que hiera su sensibilidad puede hacerle cambiar dramáticamente de carácter. No concibe la vida sedentaria bajo ningún criterio. Viaja con frecuencia, por placer y por necesidad vital, ávido de nuevas experiencias y nuevos horizontes. Es más inteligente que otros Caballos. En muchas circunstancias demuestra una lucidez deslumbrante. Sin embargo, su inconstancia caprichosa le impide acceder al éxito total. Su don de gente y su sociabilidad son recursos eficaces para alcanzar un objetivo, pues sabe movilizar a los amigos y a su séquito para que trabajen en su beneficio.

CABALLO DE MADERA

(nacidos-en 1894, 1954 y 2014):
Un Caballo noble. Tiene gran espíritu de colaboración. Es un compañero ideal en el trabajo en equipo: generoso, atento, noble, trabajador e intrépido. Su nobleza se manifiesta intensamente en la vida social, en la que es elegante, desinteresado y leal. Es infatigable en el trabajo, compasivo con los humildes, optimista en las situaciones difíciles y competente en las gestiones, lo que le da un gran carisma y la facilidad de ganarse el aprecio de la gente. De razonamiento lógico, su presencia supone claridad conceptual y actitud definida. Amante de la vida mundana, disfruta el amor con imaginación. Adora las fiestas y tertulias, pero nunca infringe los principios de la moral y la ética. Le gusta hablar profusamente, haciéndolo con especial desenvoltura en los temas comunes como el deporte’, la vida pública, el cine, las experiencias personales y ajenas, los viajes, etc. No tiene excesivo interés por la política, ni tampoco es fanático en la religión. Los defectos de este Caballo son la impaciencia y la precipitación. Le conviene ser más prudente en la vida rutinaria y en la conquista del amor.

CABALLO DE FUEGO

(nacidos en 1906, 1966 y 2026):
Una Caballo apasionado. De carácter indomable, altivo y colérico, el Caballo de Fuego representa la confluencia de las energías positivas (el Yang) y la fuerza destructora del Fuego. Es impulsivo, rebelde, arbitrario e irritable.
No se somete a ningún tipo de represión. Odia la rutina, la repetición, el convencionalismo y la tradición. Busca siempre nuevas experiencias y amistades. Rápido como un torbellino, impaciente y ansioso como un tigre, lo vive todo intensamente. Es competente en el trabajo, exigente con los compañeros y rebelde frente al superior. No le gusta aceptar la opinión ajena; sin embargo, es imponente y represivo para que respeten sus criterios. Su auténtica realización está en los viajes y el amor. Prefiere privarse de los caprichos cotidianos para poder viajar a mundos exóticos. Le gusta más los sitios fríos que los calientes. El agua refrescante de la playa o de los ríos y lagos lo tranquilizan. Posesivo, ardiente y celoso en el amor, busca siempre el éxtasis más intenso en los delirios de placer.

CABALLO DE TIERRA

(nacidos en 1918, 1978 y 2038):
Un Caballo prudente. Las dotes realistas que le confiere el elemento Tierra se combinan positivamente con sus características equinas. Es alegre, sociable, amistoso, optimista, infatigable y, sobre todo, prudente. Se controla perfectamente los instintos impulsivos, siendo prudente al tomar cualquier decisión de importancia. Esta virtud le permite alcanzar resultados óptimos en sus esfuerzos. Profundamente realista y sin ninguna propensión a ideas descabelladas, sus propósitos son racionales y prácticos, que se ajustan a sus posibilidades. Lamentablemente, este hombre Caballo no es tan dinámico en sus acciones como otros Caballos. Lo es por sensatez y serenidad, también por el sano juicio de todos los factores que inciden en el asunto. Prefiere tomarse un poco más de tiempo para la planificación que sacrificar la fluidez del desarrollo del asunto. Es el Caballo que mejor se conforma con el sedentarismo, aunque le fascinan los viajes y las nuevas experiencias.

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