El año de Serpiente

El año de la Serpiente se ve obligado a sufrir las nefastas consecuencias del año anterior, por ser el año más negativo (el Yin) seguido inmediatamente del más positivo (el Yang).

Es un año que encierra muchos presagios paradójicos y misteriosos de sucesos totalmente imprevisibles.

Es un año que convoca a la meditación, a la planificación y la búsqueda de soluciones. Se diseñan importantes estrategias políticas o se conciben nuevos planteamientos sociales, económicos o científicos.

Hay muchos acuerdos que se firman y nuevas políticas que se ejecutan. Es un año de profunda reflexión sobre el pasado y el futuro.

La característica sensatez con que gestionan los negocios hace que ellos funcionen con éxito. En el campo de la ciencia y la tecnología se producen avances sustanciales.

Es un año propicio para las actividades artísticas y prosperan los certámenes de música, la dramaturgia y las bellas artes. Se cultiva el gusto por la elegancia y una vida confortable.

Es un año romántico, sensual, colmado de encantos, seducción y magnetismo. Un año que incita a las emociones afectivas y a la relación amorosa.

Es fácil enamorarse y ser enamorado, fácil también de desengañarse. Se producen miles de romances idílicos, acompañados de otros tantos escándalos en la vida privada.

Detrás de la aparente calma y elegancia romántica del año de la Serpiente se ocultan peligros latentes que acechan a los desprevenidos.

Hay que conducirse con cuidado, sobre todo conviene tener en cuenta que el juego y la especulación tendrán negativas consecuencias.

Lo que menos debe preocupar es el cobro de la deuda, porque la gente cumplirá muy bien con sus obligaciones, liquidando todos los pagos pendientes.

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