Paulicianismo

Por las misma fechas, y en el área de la jerarquía bizantina, cobró fuerza un movimiento herético que caló entre los miembros de la pequeña iglesia armenia. Por desgracia, no es mucho lo que se sabe sobre esta heterodoxia, y lo poco que conocemos nos ha llegado por fuentes sospechosas, precisamente por aquellas que la condenaron, de modo que las acusaciones que pesan contra los paulicianos están en entredicho a falta de mayor información que proporcione un contraste más objetivo.
El paulicianismo vendría a ser una doctrina de corte cristiano con influencias paganas, gnósticas, maniqueas e islamistas. Tal mezcla se deriva de la adoración, dentro de la misma doctrina, a Cristo pero también a Zoroastro; de la existencia de los dos principios del Bien y del Mal; del culto a la adoración al sol; de rituales que negaban la sepultura a los muertos; y de la prohibición al culto de las imágenes.
Otra teoría relacionada con el paulicianismo vincula este movimiento con unas supuestas, e indemostrables, predicaciones de Pablo de Samosata, quien fuera obispo de Antioquía, sobre la única naturaleza humana de Cristo.
Sea como fuere, el paulicianismo cobró bastante fuerza en el siglo VIII, hasta convertirse en un serio problema para el Imperio bizantino, que luchó denodadamente contra la herejía hasta lograr expulsarla de sus territorios hacia los Balcanes, donde se cree que entraron en contacto con otros grupos hasta derivar en la herejía de los bogomilos, herejes vinculados a los famosos cataros, de los que tendremos ocasión de hablar más adelante, y con más detalle, al tratar el tema de las grandes herejías.

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