Pablo de Samosata

Obispo de Antioquía entre los años 260 y 272. Fue el principal promotor de la ideas heréticas conocidas como dinamismo, monarquianismo o adopcionismo, que defendían que Cristo, pese a su nacimiento milagroso, fue un simple hombre hasta ser bautizado, momento en el que fue adoptado por el Espíritu Santo, que lo hizo hijo de Dios.
En el año 264 fue llamado a asistir al sínodo que se convocó en Cesárea de Capadocia, donde se le invitó a retractarse de sus posturas. Así lo hizo en un principio, pero más tarde volvió a predicar las mismas heterodoxas ideas, por lo que fue excomulgado en otro concilio celebrado cuatro años más tarde en la misma ciudad. Gracias al apoyo de Zenobia, reina y regente de Palmira, pudo mantener su obispado durante algún tiempo, hasta que el emperador Aureliano lo depuso definitivamente en el año 272.

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