Giuseppe Balsamo, Conde de Cagliostro (1743-1795)

Este tipo fue un modelo de engaño, un verdadero charlatán aficionado a la estafa y la mixtificación. Para entender su condición herética, baste saber aquí que murió en las cárceles de la Inquisición romana. Tuvo la estúpida ocurrencia, ya en el paroxismo de su locura, de pedir audiencia con el Papa Pío VI para contarle, en primera persona del singular, que conocía los secretos de la inmortalidad y que se había entrevistado con Jesús y los doce apóstoles, además de haber estado en el Arca con Noé, haber frecuentado a Moisés y a Abraham y otros disparates por el estilo. Como es lógico, fue condenado por los terribles cargos de mago, hereje y masón, entre otros muchos.

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