Gherardo Segalelli (¿-1300)

Junto a Gioacchino da Fiore y Dulcino de Novara, Gherardo Segalelli fue el gran predicador heterodoxo del medievo. Sin error a equivocarnos, podemos afirmar que estos tres nombres constituyen por sí mismos el origen de las grandes herejías del medievo, entendiendo ya la herejía no sólo como un pensamiento disidente, sino como una irrupción contestataria que deriva en agitación social. Segalelli fue el fundador del movimiento de los Pseudoapóstoles, también llamados Apostólicos o Segalelistas, realmente revolucionario, pues no sólo defendía la pobreza y la caridad, sino que propugnaba el reparto de la riqueza por igual, así como la libertad del hombre y la mujer a cultivar su religiosidad como prefiriesen, sin necesidad de guía espiritual, negando la validez de la Eucaristía y los Sacramentos efectuados por el clero, absolutamente corrupto en la época. Los pseudoapóstoles fueron duramente reprimidos; apenas actuaron durante cuatro décadas, entre 1260 y 1300, pero sobre todo durante los veinte primeros años, en que fueron seguidos por grandes masas de población al grito de ¡Penitenciágite!, vulgarización del latín Penitentiam agite (haced penitencia). Fue el obispo de Parma el primero en llamar al orden a Segalelli, pues a su movimiento espiritualista se estaban uniendo bravucones y pendencieros que, amparados por el desorden popular, cometían toda clase de destrozos y crímenes, siendo habituales el latrocinio y asesinato sobre clérigos ortodoxos. Gherardo fue finalmente apresado, juzgado y condenado a morir en la hoguera por hereje.

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