Decreto de la afluencia

Cuando nos encontramos temerosos de gastar el dinero que poseemos, porque tenemos miedo de agotar nuestras reservas, estamos construyendo una barrera que impide el libre fluir de nuestros recursos.
Si consideramos que el dinero está bien gastado, si sabemos que lo estamos invirtiendo en algo que nos reconfortará, no tenemos ningún motivo para restringirnos en su uso. Por el contrario, cuando gastamos nuestro dinero, debemos mentalizarnos que estamos generando la circulación del mismo, ya que estamos abriendo la puerta de la afluencia, para que llegue a nuestras manos mucha más riqueza que la que dejamos partir.
Por eso, cada vez que gaste una suma, repítase mentalmente el siguiente decreto:

El dinero que se va, multiplicado por mil volverá. Me desprendo de esta suma, para que llegue a mis manos otra mucho mayor. Dejo partir el dinero, y me encuentro a la espera de mucho más.

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