Conciencia de la prosperidad

Nuestra mente inconsciente -que dirige el rumbo de nuestras acciones- no posee por sí misma capacidad de discernir.
Por este motivo, las palabras que pronunciamos, los pensamientos que forjamos, se transforman en nuestro inconsciente en ley. Si pensamos que el dinero que tenemos es insuficiente, si creemos que no existe ninguna forma de obtener más, si decimos constantemente: No tengo, No me alcanza, todo eso es lo que estamos decretando para nuestra vida. Y consecuentemente, todo eso nos sucede, tal como nosotros mismos lo planeamos desde la palabra, el pensamiento y la acción.
La conciencia de la prosperidad hay que forjarla; es necesario construirla y aprenderla. Cada vez que un pensamiento negativo lo sorprenda, intente contrarrestarlo con esta sentencia:

Dios quiere proveerme de todo aquello que necesito. Acepto todo lo que El me ofrece, ya que es la Prosperidad que proviene de Su Gracia. Todo lo que deseo está esperando por mí, para que yo vaya a tomarlo./blockquote>

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