Ritual cabalístico para hacer un exorcismo

Uno de los peores ataques espirituales de las fuerzas del mal es la posesión de un ser humano por un ente de otra dimensión. Se dice que los fantasmas que se meten en un cuerpo son seres poco evolucionados, no siempre malignos, pero sin luz de amor. Aunque no es algo
frecuente, si una persona empieza a cambiar su forma de actuar, tiene arranques autodestructivos y de maldad hacia quienes solía amar, se puede pensar en una posesión.
Por otra parte, hay que tener cuidado con reuniones de invocación espiritista o, por ejemplo, con el juego ouija, ya que si uno de los participantes se encuentra emocional y espiritualmente vulnerable puede ser blanco fácil de estos seres inferiores.
Los cabalistas aseguran que pueden alejarse los demonios del cuerpo de una persona haciendo impetración, es decir, orando con devoción y fervor durante siete días y siete noches. Se necesitan por lo menos seis personas que vayan turnándose en grupos de a dos para que en ningún momento el poseso quede a solas. En la habitación debe haber permanentemente encendido un candelabro ritual con siete velas blancas, que nunca deben extinguir su llama.
Durante los siete días y las siete noches se recita la siguiente oración:

Mi Dios, cuida mi lengua de la maldad y evita que mis labios digan cosas falsas.
Y para aquellos que me maldicen, haz que mi alma pueda permanecer en silencio
y ser como el polvo para todo. Abre mi corazón en Tu Torá y que mi alma siga Tus Mitzvot.
Y todos aquellos que me deseen mal, verán su determinación nulificada y sus designios frustrados.
Que sean como desperdicios frente al viento
y que un ángel de Dios los aparte. Para que Tus bienamados sean liberados,
haz que Tu mano derecha me salve y me conteste.
Hazlo por Tu mano derecha; hazlo por Tu Torá; hazlo por Tu Santidad. Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables para Ti, Oh Dios, mi Roca y mi Redentor. Que Aquel que hace la paz en Sus alturas haga la paz sobre nosotros. Amén.
Después de recitar la plegaria anterior siete veces debe decirse:
No hay ninguno como nuestro Dios;
No hay ninguno como nuestro Señor;
No hay ninguno como nuestro Rey;
No hay ninguno como nuestro Salvador.

Culminados los siete días de oración, todas las personas que participaron del exorcismo deben hacer un ayuno grupal de un día en agradecimiento por la limpieza espiritual del ser poseído.

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