Hadas del Verano

fotos de hadasEl 21 de junio en el Hemisferio Norte y 21 de diciembre en el Hemisferio Sur, cuando el sol alcanza su máxima separación boreal, llega el verano y muchas plantas y flores, alcanzan su máximo esplendor.
Así, la hierba de San Juan, el botón de oro, la hierba de San Roberto, el nomeolvides, la amapola, la dedalera, el trébol blanco, el solano, el brezo, la hierba de carpintero y tantas otras plantas, crecen gracias a la energía de sus hadas guardianas, que ayudan a transmutar sus elementos químicos.
Las hadas de las flores aman esta estación del año y se entregan a toda clase de juegos. Se persiguen unas a otras, se columpian de las ramas de los árboles o hacen cabriolas en el aire para demostrar su alegría veraniega.
En las horas de descanso, se tienden en los prados para degustar sabrosos frutos y exquisitos pasteles, luego toman baños de sol, dormitan o se balancean sobre las aguas de los arroyuelos, hasta que llega la gran fiesta del verano, la noche de San Juan, la más corta del año.
Esta celebración mágica, da comienzo entre las ramas del limero, de donde descienden las hadas, una a una, para formar un corro en torno a una resplandeciente hoguera de ardientes y purificaderas llamas que invitan a las hadas a danzar alrededor del fuego. Y las hadas giran y giran, cada vez más rápido, al tiempo que entonan cánticos de júbilo con sus suaves voces, hasta que llegan las primeras luces del alba y cada una regresa a su flor o a su planta.
Y es que la noche de San Juan esta llena de magia: las propiedades curativas de las hierbas son mejores, las plantas crecen con mayor empuje y pueden suceder todo tipo de acontecimientos sorprendentes; por ejemplo, que los humanos vean a las hadas, que durante el resto del año permanecen invisibles para ellos.
Esta celebración feérica del solsticio de verano tiene su parangón en la tradición celta de Lugh-nasadh o fiesta consagrada al dios irlandés Lug, Lew en Gales, y Lugus en Bretaña. En otras culturas, todavía hoy se celebra la vigilia de San Juan con grandes hogueras y fuegos artificiales que dan la bienvenida al verano.
La Reina del Verano es Grainé. En las mitologías de los países celtas, Grainé aparece unas veces como la diosa del Sol, y otras como la hija de esta diosa. Como sea, Grainé es, en definitiva, la Reina de las hadas del verano, y representa la estación más calurosa del año, una época mágica que está especialmente asociada a las fiestas, rituales y cortejos de hadas, en los que se pone de manifiesto toda la magia de estas criaturas de la naturaleza.
Grainé preside estos rituales estivales, que se celebran en fechas señaladas, en las que es más fácil sentir su presencia. Las más conocidas son las vísperas de San Juan, cuya magia permite que las hadas se encuentren con los humanos; así como el uno de agosto, la fiesta de Lug, dios del Sol, que los celtas llaman Lughnasadh.
En la noche de San Juan, sobre todo en Escocia e Irlanda, la Reina Grainé sale a los campos rodeada de toda su corte. Entre trémulos arpegios y las dulces notas de la flauta de las hadas, se escucha el agudo tintineo de los cascabeles de las bridas que anuncian la proximidad del cortejo mágico. Cientos de corceles blancos, con herraduras de oro y engalanados con campanillas doradas surgen del bosque con sus jinetes, circundados por una aureola de luz. Grainé y toda su corte se revelan esa noche a los mortales, en una visión fugaz de su mágico mundo.
El primer día de agosto, en una fiesta dedicada al sol y bajo la fuerza de sus rayos, Grainé se enfrenta, durante un tiempo ajeno al paso de las horas y los días, con su rival Caillech, la Reina del invierno, a quien obliga a someterse a sus designios. En la saga del Rey Arturo, Grainé aparece «humanizada» con el nombre de Ygraine o Ygerna, y es la madre del Rey Arturo y de Morgana.
Durante la noche de San Juan, que se celebra al principio del verano, las hadas se aparecen fugazmente a los humanos, invitándolos a visitar su mundo mágico. Para los escoceses, Grainé pertenece a la Seeli Court (Corte de los buenos) por los favores que dispensa a los humanos. En antiguos cuentos populares irlandeses, Grainé aparece como una muchacha cautiva a quien libera el joven Brian. El rescate o liberación de Grainé, se interpreta como un símbolo de reencarnación, pues es el mismo Sol quien es liberado. Grainé, majestuosa y sombría, refleja en su bello rostro el intenso brillo de los rayos del Sol.
La fiesta del Sol, dedicada a Grainé, es el 1 de agosto y coincide con la fiesta del Lughnasadh celta, dedicada a festejar la buena cosecha.

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