Funerales de las Hadas

Allan Cunningham, en sus Lives of Eminent British Painters, refiere que William Blake afirmaba haber visto un funeral de las hadas. «¿Ha visto usted alguna vez el funeral de un hada, señora?» -dijo Blake a una dama que estaba sentada a su lado. «¡Nunca, señor!» -dijo la dama. «Yo sí» -dijo Blake-, «pero no antes de ayer por la noche». Y explicó cómo, en su jardín, había visto «una procesión de criaturas del tamaño y el color de saltamontes verdes y grises que llevaban un cuerpo tendido en un pétalo de rosa, que enterraron con cantos, y luego desaparecieron». La mayoría de las personas negarían la posibilidad de un funeral feérico, creyendo que la vida de las HADAS termina con este mundo terrenal, o, si no, que decaen y desaparecen en el transcurso de siglos, como la GENTE MENUDA de Cornualles. Y sin embargo, de vez en cuando, hay personas que afirman, como Blake, haber visto funerales de hadas. Uno de estos casos se conserva en los archivos de la School of Scottish Studies entre las experiencias feéricas de Walter Johnstone, un viajante de Perthshire. Este hombre encontró una casa en ruinas cerca de Tom na Toul, en cuya proximidad había un pozo. Iba a sumergir su lata en él, cuando vio una luz que salía de los arbustos. Surgieron dos hombrecitos de un palmo de estatura que transportaban un ataúd. Llevaban sombrero hongo, no los sombreros de copa habituales en los funerales escoceses. El Dr. T.F.G. Paterson del Museo de Armagh recogió un relato similar de boca de un anciano:
Un hombre siguió una vez a un funeral de las hadas. Estaba levantado a altas horas de la noche y oyó a la comitiva que se acercaba. Salió afuera sigilosamente y los siguió hasta que desaparecieron en el Fuerte de Lisletrim (un fuerte de tres círculos situados cerca de Cullyhanna). Oyó el ruido que hacían al caminar, pero no vio a ninguno de ellos.
Kirk, en su obra incomparable, pone un término a la vida de las hadas y también menciona los funerales.
Los Hombres viajan mucho, ya sea presagiando o imitando las Acciones funestas y trágicas de algunos de nosotros; y realizan muchas Actividades desastrosas propias, como Asambleas, Combates, Cuchilladas, Heridas y Entierros, tanto en la Tierra como en el Aire. Viven mucho más que nosotros; pero al final mueren, o al menos desaparecen de ese estado.
Un poco más adelante dice: «No están sujetos a Enfermedades dolorosas, sino que se consumen y decaen en cierto Período, todos a una misma Edad.»
Algunos no están seguros de que sus funerales no formen parte de este «presagiar o imitar las Acciones funestas y trágicas» de los hombres; al rnenos es así en el «Funeral de las Hadas» de Bowker, en sus Goblin Tales of Lancashire. Dos hombres iban caminando de vuelta a casa hacia el pueblo de Langton una clara noche de luna. Uno era el viejo veterinario, Adam, y el otro era un joven vivaracho llamado Robin.

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