El origen de las hadas

Hemos dicho ya que las hadas festejan, entre otras cosas, la fecha de su origen, o la supuesta fecha, puesto que al correr de los milenios se ha perdido una memoria exacta del tal día o año. Popularmente se cree que las hadas y, naturalmente, el resto de la Gente Menuda, se remonta a los tiempos más antiguos de la tierra, cuando todavía estaban en formación los montes y los océanos.

Existe una serie de leyendas referentes al origen de las hadas. Una de ellas asegura que descienden de los ángeles rebeldes, los cuales fueron obligados a vivir en el mar, el aire o en los profundos abismos de la tierra.
Otra leyenda dice que al ser arrojados los ángeles rebeldes del cielo al averno, se quedaron a medio camino. Estas dos leyendas son las que creen los celtas y los eslavos, si bien otros pueblos piensan que las hadas no son más que las almas de los antiguos druidas, o niños muertos sin haber recibido el bautismo.

Otra leyenda muy remota afirma que, si bien al principio las hadas, y en esto hay que incluir a toda la Gente Menuda, vivían en un lugar determinado del planeta, no tardaron en extenderse por zonas y regiones cada vez más alejadas entre sí, al tiempo que se iban formando las montañas, los mares y los ríos, y aparecía el hombre primitivo.
Está claro, pues, que las hadas derivan de los espíritus primitivos de la naturaleza, o de creencias animistas que llevaron a la formación de aquéllos por la fantasía popular.

Esto se confirma por la íntima relación existente entre las hadas y la Naturaleza (campos, colinas, mares, ríos, etcétera), y por la creencia de algunos pueblos, como los teutones y los celtas, de que hay seres acuáticos en forma de caballos, corderos y otros animales muy diversos.
Es muy posible que antes de la aparición del ser humano, la Gente Menuda, que, según algunas leyendas, como hemos visto, existía ya, fuese totalmente visible, pero que al llegar el hombre primitivo, cuyo aspecto no debía resultar demasiado atractivo, echase mano de su magia y se volviese invisible por temor a ser aniquilada por aquel que se estaba convirtiendo en el señor de todo lo creado. También pudo influir en este espanto la presencia, anterior al hombre, de los grandes saurios y otros animales de aspecto abominable.

Sea como sea, lo cierto es que la Gente Menuda se tornó invisible y se esparció por diversas partes del globo, tomando a su cargo algunas tareas que les parecieron imprescindibles.
Así, hubo hadas del campo, gnomos del mundo subterráneo, elfos de los prados, duendecillos traviesos que brincan y gastan bromas a todo el mundo… Hadas había que volaban con el viento y otras que decidieron habitar en mares y ríos.
Las hadas, en realidad, se dividieron en tres reinos, de acuerdo con la fantasía poética más conocida:
Avalon, la isla legendaria donde habita el Hada Morgana; un reino interior de la reina, donde se elevan lujosos palacios y suntuosos monumentos; y otro reino formado entre las espesuras y breñales de las selvas y los bosques más sombríos.

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