El amor entre las hadas

Naturalmente, las hadas suelen enamorarse de los hombres. Y es entonces cuando surgen los graves problemas, especialmente entre la Reina y el hada enamorada.

Porque las hadas viven más o menos en agrupaciones o colonias, por ejemplo, en un jardín o un bosque, y cada una de dichas colonias tiene su correspondiente reina, que es la que dicta las reglas, ordena el trabajo a realizar, etcétera.

La reina, normalmente, es la más anciana del grupo, teniendo en cuenta que tal ancianidad suele remontarse a varios siglos, cuando no milenios, pese a lo cual su aspecto sigue siendo el mismo que en su más florida juventud, porque las hadas no envejecen.

Esto es así porque su espíritu es siempre joven, y ello hace que tampoco envejezcan de cuerpo.

Son muchas las hadas que se enamoran de los hombres; sin embargo, no todas adoptan el aspecto de una mujer para casarse con el objeto de sus amores, sino que la mayoría de ellas dedica todo su amor a lograr que su hombre preferido lleve una existencia libre de cuidados, exenta de peligros, y que sus deseos, por lo menos los más sencillos, se vean satisfechos lo antes posible, para lo cual acuden a sus artes mágicas… por supuesto, sin que el hombre se entere, y achaque, por consiguiente, su buena suerte simplemente al azar… o a su talento personal.

En este último caso, su hada madrina, o hada enamorada, se ríe a mandíbula batiente.

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