Desgracias y enfermedades atribuidas a las hadas

La palabra «stroke» [golpe], que en inglés significa un ataque súbito de parálisis, procede directamente de las creencias acerca de las hadas. Es una abreviatura de «fairy stroke» o «elf stroke» [golpe de hada o golpe de elfo], y se creía que era causado por el golpe que un elfo daba a la víctima, animal o persona, a la que después se llevaba de forma invisible, dejando en su lugar un tronco. A veces, éste era un hada transformada, y otras veces un pedazo de leña, transformado mediante el encanto con la intención de que lo tornaran por el cadáver de la víctima. La leyenda acerca de Kirk, el autor de The Secret Commonwealth, ilustra esta creencia. Kirk estaba acostumbrado a pasear de noche en torno a las colinas de las hadas, y una mañana lo encontraron inconsciente en el Fairy Knowe del Sith Bruach de Aber-foyle. Lo llevaron a la cama, y murió sin recobrar plenamente la consciencia. Su esposa estaba embarazada, y la noche antes de que naciera su hijo, un pariente, Gráname de Duchray, soñó que Kirk se le aparecía y le decía que no estaba muerto, sino que se lo habían llevado al knowe de las hadas. No obstante, si su hijo era bautizado en la rectoría, tendría el poder de aparecer, y, si cuando aparecía, Grahame clavaba su daga en el sillón de Kirk, éste quedaría libre. Se creía que Kirk apareció tal como había prometido, pero Grahame vaciló al verle y no sacó la daga, por lo cual Kirk sigue todavía prisionero en el País de las hadas. En 1944 aún se decía que, si un niño era bautizado en la rectoría, Kirk podría desencantarse si se clavaba un puñal en su silla, que nunca se había movido de la rectoría. Probablemente el cuerpo de Kirk se habría convertido en polvo, pero su alma se habría liberado.
Había muchas otras dolencias que se creían infligidas por las hadas. El reumatismo, las luxaciones de discos intervertebrales, cualquier cosa que dislocara o deformara el cuerpo, podía suponerse obra de los golpes y heridas que las hadas causaban de forma invisible, aunque dolorosa. En el Pandaemonium de Bovet se atribuía la parálisis a la presencia invisible de un mercado de las hadas. Un viajero nocturno vio este mercado en Blackdown, Somerset, y se acercó con su caballo para verlo más de cerca. Cuando estuvo próximo a él, el mercado desapareció, pero el viajero sintió una presión en todo su cuerpo, como si le apretujaran, y cuando se libró de la presión sintió un entumecimiento, en todo un lado del cuerpo, y estuvo paralizado durante el resto de su vida.
En cuanto a daños más momentáneos, la gente sufría a menudo calambres o magulladuras que se creía que eran señales de pellizcos. W. B. Yeats afirmaba conocer a un anciano que fue atormentado por las hadas. «Lo sacaban de la cama y lo golpeaban», decía. Las enfermedades debilitadoras, la tisis y la tuberculosis, a menudo eran atribuidas a las hadas, aunque también podían achacarse a la brujería. La consunción se atribuía principalmente a visitas nocturnas compulsivas a los montículos de las hadas, de las que cada mañana la víctima regresaba exhausta y sin haber descansado. Un ejemplo típico de este castigo lo encontramos en la narración procedente de las Oreadas titulada Kate Crackernuts, que es rica en creencias referidas a las hadas y también a la brujería. A veces el debilitamiento se atribuye a una única experiencia amatoria que deja tras de sí anhelos insatisfechos, como sería el caso de un encuentro con el GANCONER, o de los abrazos vampíricos de una lamia; a veces, como en el mercado de los goblinsde Christina Rossetti, podía ser debido al hecho de comer comida de las hadas. Las hadas, si bien eran principalmente espíritus de fertilidad, también podían ser acusadas de provocar partos difíciles o estirilidad, aunque, una vez más, estos males se atribuían más generalmente a la brujería. El impetigo y muchas otras enfermedades de la piel eran causados por las hadas, y éstas también podían ser responsables de las plagas de piojos.
Muchas enfermedades de los animales se creían obra de las hadas. Se pensaba que el ganado que caía súbitamente enfermo había sido previamente sacrificado y comido por las hadas. Un ejemplo de ello es el relato de «Las Tres Vacas» de los English Fairy Tales de Jacobs. La brucelosis, la fiebre porcina y las plagas de las aves de corral se atribuían todas ellas a las hadas. De hecho, todo lo que las brujas podían hacer, también podían hacerlo las hadas.
La parálisis infantil no era vista como una enfermedad por la gente del campo, sino que se creía prueba de que un niño cambiadohabía sustituido al niño verdadero. Como cura se recomendaba por lo general un trato increíblemente duro. En realidad, si había vecinos entrometidos que intervenían, a veces aquélla terminaba con la muerte del niño.

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