Los puntos débiles de Géminis

signo geminis

John F. Kennedy, nativo de Géminis

En general lo que las personas que conocen a Géminis suelen echar de menos en este nativo, son unos firmes sentimientos que den peso a sus palabras y a sus actos. Por su dualidad y capacidad para escurrir el bulto, este nativo crea bastante desconfianza en las personas capaces de vislumbrar la trama de sus actos.
A pesar de las apariencias, este nativo no es amigo de alimentar emociones tales como la envidia o la codicia. La curiosidad es lo único que lo pierde. El signo de los Gemelos no cesa de interesarse por las cosas de los demás, más que nada previendo el posible servicio que pudiera proporcionarle. Más que un signo materialista, Géminis es todo un oportunista.
A nivel afectivo Géminis no es lo que se dice un gran sentimental. Posiblemente se deba al espíritu superficial con que maneja sus relaciones personales. Quizá tras esta falta de emotividad se encuentre un miedo feroz a verse preso de las relaciones personales; eso es algo que ni siquiera este nativo estará dispuesto a plantearse de sí mismo.
Pero a la hora de encontrar defectos ajenos y de ver el mundo u opinar al respecto, Géminis es el primero en abrir la boca. El gran nerviosismo que hace vibrar su interior encuentra en la palabra el medio idóneo para materializarse. Siempre que se trate de hablar de la vida de otros, este nativo no tendrá el menor reparo en liberar sus inquietudes.
Otro de los puntos flacos del signo de los Gemelos es su dispersión y falta de continuidad. Las novedades pierden a este nativo captando por entero toda su atención. Es más, el entusiasmo que despiertan a su alrededor, llegan incluso a confundir a otras personas. Si no fuera por los demás, Géminis no encontraría razón de ser. Su alma gemela está repartida en la humanidad y no cesará de buscar hasta que consiga aunar el rompecabezas al completo.

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