Método de escritura automática 2

La pregunta sutil

• Practique sólo de vez en cuando, sobre todo las primeras sesiones. Es un ejercicio como cualquier otro, que hay que practicar de forma moderada y progresiva. En cuanto note los primeros síntomas de cansancio físico d mental, déjelo para otra vez.
• Hay una forma segura de saber si le conviene o no practicar la escritura automática. Si le conviene, se sentirá fortalecido en todos los aspectos, su salud mejorará, su raciocinio se hará más sólido y encontrará motivos para estar alegre con más frecuencia que antes. Y empezará a interesarse por cosas de mayor alcance espiritual que la propia escritura automática. Si no le conviene, mermará su salud en todos los aspectos. Eso se dice. Obedezca a los dictados de la madre Naturaleza. Ella sabe mucho mejor que nosotros lo que nos puede favorecer.
•A veces los «espíritus» soplarán muy fuerte; otras, débilmente. Sea flexible. Adopte la política del bambú: ceda, pero no se deje arrastrar.

• Olvídese de sus ideas preconcebidas con respecto a los «espíritus» o no «espíritus». Usted no va a demostrar nada, ni las sesiones de escritura automática le van a demostrar nada. Pueden, eso sí, aportar importantes y muy positivas experiencias a su almario. Pero nada más.
• Después de practicar con la escritura automática, su percepción de la realidad aumentará y se hará más sutil. Esto, como todo en la vida, puede ser bueno, pero también malo, sobre todo si el ambiente que le rodea es particularmente agresivo. Cuide su salud física.
Y ahora, pasemos a las recomendaciones propiamente «técnicas»:

• Silencio, recogimiento, ambiente propicio. Cuanto hemos dicho al respecto sobre la «oui-ja» cuadra aquí perfectamente. El campo, mejor que la ciudad; la montaña, mejor que la llanura; el mar, mejor que la costa; el desierto, mejor que nada.
• Descubra por sí mismo cuál es su momento del día de mayor «inspiración». Es muy posible que coincida con la noche, primeras horas de la mañana o últimas de la tarde. Practique (sobra decirlo) en esos momentos.

• Utilice un lápiz de punta blanda o, mejor, un bolígrafo que no tenga la cabeza demasiado fina.
• Si prefiere disponer de un instrumento que facilite los movimientos automáticos de su mano, le recomendamos el uso de la «planchette». Si le fuera difícil encontrarla en el comercio —que será lo más probable— podrá fabricarla usted mismo. Se trata, básicamente, de una pequeña plancha de madera, del tamaño de la mano que en ella se apoya. En la parte inferior de la plancha se sitúan dos rodamientos y la punta de un lápiz. La única precaución que debe adoptarse, caso de utilizar este aparato, es la de fijar previamente el papel donde vaya a escribirse a una superficie lisa.

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